Cártel Jalisco Nueva Generación: de la extinción al dominio global

En menos de una década esta organización criminal ha desplazado a los cárteles tradicionales y ha ampliado su zona de operación hasta Asia y Oceanía

En menos de una década el Cártel Jalisco Nueva Generación se ha convertido en una de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas más prolíficas y violentas del mundo. De un reducido grupo de desertores del ahora extinto Cártel del Milenio evolucionó hasta conformar una vasta red criminal cuyos nexos se extienden a toda América, así como a Europa y Asia. 

La clave de su rápida incursión ha sido la presencia estratégica de operadores en la frontera suroeste de los Estados Unidos, colindante con Tijuana, y en la frontera noroeste, colindante con Vancouver, Canadá. Aunado a ello, tiene control en zonas de los océanos Atlántico y Pacífico. 

Mediante el uso de la violencia y las alianzas con grupos criminales locales, han desplazado a los cárteles históricamente dominantes -como el de Sinaloa y de los Beltrán Leyva- en puntos claves para el tráfico de droga en la costa del Océano Pacífico. 

Reportes de agencias de seguridad estadounidenses revelan que el CJNG distribuye cocaína y metanfetaminas a lo largo de 10 mil kilómetros de litoral de ese océano, en una zona que se extiende desde el Cono Sur hasta la frontera de Estados Unidos y Canadá. 

Documentos de las cortes federales de Estados Unidos y de la Agencia Federal Antidrogas (DEA) revelan que a partir de 2014 han extendido sus operaciones hacia Asia y Oceanía. 

Desde este año, este cartel ya es el más grande e importante en México: la información de autoridades mexicanas y estadounidenses dan cuenta de actividades de este cártel en 14 estados, casi la mitad de territorio nacional. . 

Cartel Pacífico Nueva Generación

El CJNG se ha introducido en los últimos años a Tijuana, la ciudad más importante para el tráfico de narcóticos tanto por su vecindad con California -uno de los principales mercados de la droga a nivel mundial- como por su ubicación estratégica en el litoral del Océano Pacífico. 

Su entrada fue pactada con la organización criminal de los Arellano Félix y le ha permitido un crecimiento vertiginoso a nivel mundial en los últimos dos años. 

La ciudad es un eslabón en la vasta cadena de producción, trasiego, distribución y venta de droga que ha forjado el CJNG a nivel mundial, con mayor fuerza en los países del litoral del Océano Pacífico. 

Desde Ecuador hasta la frontera noroeste de Estados Unidos con Canadá, opera una ruta de trasiego de casi 10 mil kilómetros de costa, lo que equivale a la mitad de la distancia del Polo Norte al Polo Sur. 

Para entender el crecimiento internacional del cártel primero hay que comprender su evolución dentro del territorio nacional. De acuerdo con un reporte de inteligencia de la DEA, el CJNG ha extendido el área de influencia de su organización desde su bastión en Jalisco hacia 14 estados del país, que abarcan del sureste (Chiapas) al noroeste (Baja California), el centro (Aguascalientes) y el este (Tamaulipas y Veracruz), aunque la presencia más fuerte es en los estados del Pacífico. 

Los dos principales líderes, a quienes puede atribuirse el crecimiento, son Abigael González Valencia, quien era jefe de la organización delictiva Los Cuinis hasta su detención, y su cuñado Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación. 

Antes de dirigir sus organizaciones, ambos comandaban células del Cártel del Milenio que estaban dedicadas al tráfico de cocaína y metanfetaminas. Cuando se separaron para formar sus propios cárteles en 2010, González Valencia “suministró los fondos iniciales para financiar el ascenso del CJNG”, de acuerdo con el último Informe de evaluación de riesgos de la droga de la DEA. 

El informe establece que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia han suministrado la cocaína y que el CJNG la ha transportado hacia 10 ciudades claves de Estados Unidos como San Diego, Los Angeles y Seattle. Los puntos donde operan por lo regular cuentan con puertos marítimos o terminales aéreas de alta capacidad, lo cual facilita las actividades de trasiego. El último indicio de su expansión internacional, hasta el Cono Sur, fue la detención de Gerardo González Valencia -hermano de Abigael- y de su esposa Wendy Amaral en abril de este año en Montevideo, Uruguay. Los cargos: apoyo para el tráfico de drogas de la organización Los Cuinis. 

De acuerdo con el Reporte Mundial de la Droga de 2016, publicado por las Naciones Unidas, las principales rutas internacionales de trasiego de cocaína inicia en países productores como Ecuador y Colombia, viaja hacia Centroamérica y sube a México, con Estados Unidos como destino final. 

Una ruta adicional de esta expansión va hacia Canadá como país de destino y también como intermediario hacia el sudeste asiático y Oceanía. Esa es, precisamente, la ruta que opera el CJNG. 

Canadá: portal de la droga hacia el Pacífico

Los nexos entre los carteles mexicanos y las organizaciones criminales canadienses datan de hace 10 años en los expedientes de la Real Policía Montada del Canadá (RCMP, por sus siglas en inglés), la entidad responsable del cumplimiento de las leyes federales.

“Actividades de inteligencia recientes han establecido que la influencia de los cárteles mexicanos ha incrementado e impactado a los mercados criminales de Canadá”, dice en entrevista Annie Delisle, cabo de esa corporación. Como consecuencia, la investigación de las operaciones de los cárteles mexicanos se ha convertido, dice, en una “prioridad nacional”. 

La presencia de organizaciones del tráfico de droga como el CJNG y Los Cuinis en Canadá también ha sido detectada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Como resultado de una investigación coordinada con la DEA sobre las actividades de narcotráfico y lavado de dinero, se descubrió que Jeniffer Beaney Camacho Cazares, esposa de Abigael González Valencia, vivía y operaba en la ciudad de Quebec. 

En abril de 2016 el Departamento del Tesoro integró a Camacho a la lista especial de traficantes de narcóticos, y congeló sus bienes y cuentas bancarias por sus presuntas actividades de lavado de dinero. 

Para el sargento Lindsey Houghton, de la Unidad Especial de Fuerzas Combinadas de la Columbia Británica con sede en la ciudad de Vancouver, esta ciudad es un “portal (de la droga) para el resto de Canadá, así como para todo el litoral del Océano Pacífico”. 

Vancouver se ubica al final de la autopista 5 de Estados Unidos, la cual atraviesa toda la costa oeste y conecta con la frontera de México. Además cuenta con uno de los puertos marítimos más grandes de Canadá. 

La ciudad también es también la sede de diversas organizaciones criminales dedicadas a la distribución y venta de drogas aliadas con cárteles mexicanos. La alianza México-Canadá más antigua es la de la pandilla de motociclistas Ángeles del Infierno de Vancouver y el Cartel de Sinaloa, de acuerdo con Houghton. 

Un par de sucesos que ocurrieron en Jalisco y que involucran a miembros de Naciones Unidas, una organización delictiva con sede en la Columbia Británica, han alertado a las autoridades canadienses sobre posibles nexos entre las organizaciones de ambos países. 

En el verano de 2008 dos miembros de Naciones Unidas, provenientes de Columbia Británica, fueron asesinados en la ciudad de Guadalajara. 

En marzo de 2015 fue detenido Paul William Cameron en Nuevo Vallarta, Nayarit. Originario también de Columbia Británica, era buscado por las autoridades canadienses por siete cargos de posesión de drogas con fines de tráfico y cuatro cargos de posesión de armas de fuego prohibidas. 

La DEA investiga

Desde 2007 la DEA ha seguido muy de cerca las actividades delictivas de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y de Abigael González Valencia,“El Cuini”, actualmente preso tras su captura en febrero de 2015. 

La oficina de la DEA en Los Angeles, California, ha encabezado la investigación sobre las actividades delictivas del CJNG y descubierto que ha “desarrollado alianzas criminales con organizaciones delictivas alrededor del mundo, incluyendo los Estados Unidos, América Latina, África, Europa y Asia”, según describe el último análisis público del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos publicado en abril de 2015. 

Las investigaciones resultaron previamente en una acusación formal de un gran jurado con sede en el Distrito de Columbia, desclasificada en marzo de 2014, y a la cual Animal Político tuvo acceso. El documento incluye seis cargos por distribución de cocaína y metanfetaminas entre México, Estados Unidos y otros países del Pacífico. 

El primero de estos delitos habría sido cometido en 2007 y fue el traslado de un cargamento de cocaína proveniente de Colombia, a través de Guatemala y México, hacia Estados Unidos. El segundo -ese mismo año- fue otro trasiego de cocaína desde Colombia a Estados Unidos, vía México. 

El tercero, desde Ecuador hacia Estados Unidos, fue en 2009 y los siguientes dos en 2013. En 2014, en el último delito, hay un cambio radical: Oseguera organizó el envío de metanfetaminas desde México hacia Australia, vía los Estados Unidos. 

Asia y Oceanía: mercados altamente rentables

La expansión del CJNG hacia Australia y el sudeste asiático ha sido evidenciado también por el Centro de Estudios Estratégicos y de Defensa de la Universidad Nacional de Australia en un reporte titulado Los Cárteles Mexicanos de la Droga y las Redes Oscuras. 

El documento, al que tuvo acceso Animal Político, advierte que el Cartel Jalisco Nueva Generación ha incursionado en el mercado australiano de la metanfetamina, a través de sus nexos con las organizaciones criminales de China. 

Así describe su proceso de producción y trasiego: “Estos nexos se relacionan con la importación (por cárteles mexicanos de grupos del crimen organizado chinos) de precursores para la producción de metanfetaminas. El producto terminado es posteriormente traficado desde México, principalmente del estado de Jalisco, de vuelta a China”. 

Chris Dawson, director de la Comisión de Inteligencia Criminal de Australia (ACIC, por sus siglas en inglés), sostiene que aunque aún no dominan el mercado, los cárteles mexicanos han incrementado su participación en el abastecimiento de metanfetaminas y cocaína a pandillas de motociclistas y otros grupos criminales que distribuyen y venden las drogas de forma local. 

Dawson expresa preocupación por el nivel de sofisticación de los cárteles mexicanos así como sus crecientes nexos con grupos criminales de China y del sudeste asiático, puntos de embarque clave para los cargamentos de droga con destino a Australia. Para el titular de la ACIC su incursión en el mercado australiano, y en general su expansión global, es motivada principalmente por las ganancias: el incremento del precio de la cocaína, al ser transportada de un país a otro, puede llegar diez veces su valor original. 

Así lo ejemplifica: “El típico precio de mayoreo de un kilogramo de cocaína en Colombia es de 2,500 dólares australianos (38,189 pesos), mientras que en México valdría 12,500 por kilogramo (190,940 pesos). Si esa misma cocaína entrara a Estados Unidos alcanzaría un valor de 54,000 dólares australianos (824,919 pesos), y si llegara a Australia valdría 250,000 dólares australianos (3,819,284 pesos).” 

El Cártel Jalisco Nueva Generación creció con EPN 
El 1 de mayo de 2015 el Cártel Jalisco Nueva Generación cambió el paradigma de la lucha de cuatro décadas entre el Estado mexicano y el crimen organizado: utilizó un lanzacohetes para derribar un helicóptero del Ejército Mexicano. Antes de ello, los cárteles de la droga habían demostrado que su poder de combate era capaz de resistir, pero no de superar, al del gobierno federal. 

Las fuerzas armadas mexicanas reconocieron que nunca antes habían sufrido un ataque como ese, en el que murieron ocho militares.

Pero derribar un helicóptero en Guadalajara, Jalisco, no fue lo único que logró ese día el grupo delictivo que apenas en 2011 había sido incluido como uno de los nueve cárteles de la droga que operan en el país: el Cártel Jalisco Nueva Generación también instaló 39 bloqueos en 20 municipios de tres estados para frenar a las fuerzas federales, protagonizó cuatro enfrentamientos armados con policías y militares y —lo más importante— evitó la detención de su líder y fundador Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’.

No era la primera vez que ese cártel reaccionaba con tal nivel de violencia y estrategia ante un operativo del gobierno federal. Un mes antes había realizado una emboscada contra policías: el 7 de abril de 2015 integrantes de la Fuerza Única, el cuerpo policial de Jalisco, volvía de realizar trabajos comunitarios en la costa de la entidad cuando un vehículo bloqueó el camino en el poblado de Soyatán. Un grupo armado disparó y asesinó a 15 policías e hirió a otros cinco.

El comisionado de Seguridad Pública del estado, Alejandro Solorio Aréchiga, dijo que la emboscada fue una reacción a un operativo en el que detuvieron a Heriberto Acevedo Cárdenas, ‘El Gringo’, uno de los cabecillas en la región del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Autoridades locales han tenido que reconocer que cada vez que hay una detención o muerte de algún integrante de alta jerarquía, ese cártel responde con violencia.

Pero no sólo eso: nunca antes una organización criminal tuvo un avance tan rápido en territorio mexicano. Los grandes cárteles de la droga que dominaron el negocio en la década de 1980 y 1990 avanzaron en el país a lo largo de tres sexenios.

Si bien los registros de la Procuraduría General de la República (PGR) indican que desde 2011, cuando surgió Jalisco Nueva Generación, éste tiene la mayoría de sus operaciones en el Pacífico Mexicano —Colima, Jalisco y Nayarit—, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas del inglés) y el Departamento del Tesoro lo identifican con presencia desde el Golfo de México al Pacífico; y de frontera a frontera: del sureste al noroeste del país.

La información de autoridades mexicanas y estadounidenses dan cuenta de actividades de este cártel en 14 estados, casi la mitad de territorio nacional.



Cuatro veces más fuerte

La presencia en el país del Cártel Jalisco Nueva Generación aumentó durante la presidencia de Enrique Peña Nieto.

La organización fue reconocida como cártel de la droga con capacidad de trasiego nacional e internacional apenas en 2011, según información sobre cárteles de la droga con operaciones de México de la PGR.

Cinco años después, ya es el grupo criminal con más presencia en el país: tiene operaciones en 14 entidades y supera incluso al Cártel de Sinaloa —que en los registros oficiales históricamente ha dominado el negocio de la droga—.

Sus primeras operaciones ocurrieron en Jalisco, Nayarit y Colima, donde surgió como organización delictiva. Pero después se extendió a Michoacán, Guanajuato, Veracruz, Guerrero, Morelos, San Luis Potosí, Estado de México e incluso en 2014 la Procuraduría reportó su presencia en el Distrito Federal. 

La última información de autoridades mexicanas y estadounidenses sobre sus operaciones, de junio de 2016, indica que el Cártel Jalisco Nueva Generación ya tiene presencia también en Aguascalientes, Baja California y ha alcanzado las costas de los estados de Oaxaca y Chiapas, en el sureste del país.

Actualmente es la única organización criminal con presencia en estados tanto del Golfo de México como del Océano Pacífico, de la frontera norte y la frontera sur del país.

La DEA y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos coinciden en que un factor clave de su rápida expansión es que comparten operaciones con el grupo delictivo de Los Cuinis, expertos en el tráfico de cocaína y metanfetaminas pero, sobre todo, en el lavado de dinero.

El líder de Los Cuinis, Abigael González Valencia —antes integrante del desaparecido Cártel del Milenio y detenido en México en febrero de 2015—, es cuñado de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’.

La Oficina para el Control de Activos en el Extranjero (OFAC) del Departamento del Tesoro los incluyó a ambos en abril de 2015 en su lista de grandes narcotraficantes bajo la ley más importante en Estados Unidos sobre la comisión de delitos de drogas (Foreign Narcotics Kingpin Designation Act).
Origen y transformación

Ignacio ‘Nacho’ Coronel, líder del Cártel de Sinaloa en Jalisco, murió el 29 de julio de 2010 durante un operativo del Ejército mexicano. Además de controlar esa zona del Pacífico, en sus últimos años de vida se dedicó a formar un grupo armado dedicado a evitar la entrada del grupo Los Zetas —la organización criminal con mayor avance en territorio nacional durante el sexenio de Felipe Calderón, tras su separación del Cártel del Golfo—, en su zona de influencia.

Ese grupo armado de ‘Nacho’ Coronel fue conocido como Los Mata Zetas.

Las autoridades mexicanas lo identificaron en sus comienzos sólo como una célula delictiva del Cártel de Sinaloa, pero un año después de la muerte de ‘Nacho’ Coronel, en 2011, se reconoció su independencia y apareció en los registros oficiales como la novena organización criminal con presencia en el país (junto con los cárteles de Tijuana, Juárez, Sinaloa, Golfo, Beltrán Leyva, Los Zetas, La Familia Michoacana y los Caballeros Templarios).

Para Javier Valdez Cárdenas, escritor y periodista especializado en temas de narcotráfico, la consolidación del cártel tuvo como momento clave la muerte de Coronel: “Ese vacío lo ocupó Jalisco Nueva Generación con sus líderes, con sus propias rutas y nuevos socios, pero aprovechando la estructura que ya tenía el Cártel de Sinaloa, el cual se quedó sin rumbo en la región”.

El periodista afirma que ya como fuerza independiente, Jalisco Nueva Generación hizo pactos con el Cártel de Sinaloa para evitar que el área de Jalisco se convirtiera en un campo de batalla y que incluso ‘El Mencho’ viajó a Sinaloa para fortalecer estos compromisos.

El 24 de septiembre de 2011, los Mata Zetas se adjudicaron una de las peores masacres ocurridas en el sexenio de Felipe Calderón: 49 cadáveres fueron abandonados en las calles de Boca del Río, Veracruz, con pies y manos atadas y huellas de tortura.

Nemesio Oseguera ‘El Mencho’ y el líder de Los Cuinis, Abigael González Valencia, fundaron así el Cártel Jalisco Nueva Generación, nacido del brazo armado de ‘Nacho’ Coronel y de los restos del Cártel del Milenio o de los Valencia. Operó como aliado del Cártel de Sinaloa desde la década de 1980 y hasta el sexenio de Vicente Fox cuando su fundador, Armando Valencia Cornelio ‘El Maradona’, fue detenido en 2003 y el gobierno federal dio por desaparecida a la organización.

Según la DEA, el avance del Cártel Jalisco Nueva Generación inició en 2011 con la toma de territorios en Michoacán y Veracruz que antes pertenecían a Los Caballeros Templarios y Los Zetas, respectivamente.

Alejandro Hope, experto en temas de seguridad, afirma que por lo menos en dos momentos la acción u omisión de las autoridades ha favorecido la consolidación de ese cártel.

El primero fue entre 2011 y 2013 cuando en Veracruz Los Mata Zetas enfrentaron a Los Zetas: “Hubo una tolerancia oficial para golpear a Los Zetas, que se habían convertido en un grupo extremadamente violento”.

“La caída del cártel de Los Caballeros Templarios tras la ofensiva federal es otro hecho a destacar —agrega—. Ese cártel era su rival de territorio en la zona de Michoacán y Jalisco, así como en el mercado de metanfetaminas. El debilitamiento tras 2014 de Los Caballeros Templarios ha fortalecido al Cártel de Jalisco. A todo esto se añade la captura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, la cual también puede ser aprovechada por Jalisco Nueva Generación para su expansión”.

La DEA alerta que mientras los cárteles —incluido el de Sinaloa— se enfocaron en repeler a las fuerzas federales en la llamada Guerra contra las Drogas, Jalisco Nueva Generación avanzó en el país.

En marzo pasado, el consulado General de Estados Unidos en Tijuana informó en su reporte sobre Crimen y Seguridad en el noroeste mexicano que en la búsqueda por dominar las principales rutas del tráfico de las drogas, Jalisco Nueva Generación está enfrentando en la frontera norte del país a viejos cárteles.

Tijuana es una zona históricamente dominada por el Cártel de los hermanos Arellano Félix, pero también con presencia de otras organizaciones: ha sido disputada por grupos como el Cártel de Sinaloa o el de Juárez por ser el paso hacia una ruta importante de tráfico tanto en tierra como por mar.
¿El más fuerte?

“CJNG ha utilizado la violencia y la corrupción para convertirse en una de las más poderosas organizaciones de tráfico de drogas en México”, dijo en septiembre de 2015 John E. Smith, director de la Oficina para el Control de Activos en el Extranjero del Departamento de Tesoro estadounidense.

Siete meses después, el funcionario declaró que su país hace todos los esfuerzos posibles para desarticular la red de lavado de dinero de “la poderosa” organización criminal.

Al respecto Javier Olea, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y experto en Seguridad Nacional, afirma que este cártel se ha fortalecido al adherir a miembros Los Caballeros Templarios o La Familia Michoacana.


En menos de cinco años Jalisco Nueva Generación entró en la “lista negra” de Estados Unidos como una de las organizaciones de narcotráfico más importantes. Con el líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, en prisión desde enero de 2016, su líder Nemesio Oseguera Cervantes ‘El Mencho’ es ahora también un objetivo prioritario.

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