Yo fui el amante de Peña Nieto el mato a su esposa por que nos descubrió tengo foto y vídeo que lo sepa todo el mundo

Agustín Humberto Estrada Negrete sostiene que durante siete años fue amante de Enrique Peña Nieto, sin embargo, su vida no es para contarse en unas líneas sino en un grueso libro. 

Porque su relación íntima con el ahora presidente de México, considera que prácticamente lo llevó a la tumba, terminó con su rostro cubierto de cinta adhesiva, violado con un tubo y una bolsa de plástico en la cabeza, con un reporte médico escalofriante de la Cruz Roja, Agustín Estrada fue obligado a dejar su trabajo temporalmente como director de una escuela primaria de atención especial.

Y amenazado de que si insistía en “mostrar su homosexualidad sería cesado definitivamente”. Y así sucedió en mayo de 2009, cuando pretendió regresar a su lugar de trabajo de maestro, El siguiente texto fue escrito por Agustín Humberto Estrada para una revista, refiriéndose a Peña Nieto durante las elecciones presidenciales.

Me encontraba cantando la canción de rímel de la obra de teatro “La jaula de las locas” en la explanada municipal, en la caracterización de Albán. Yo vestía un vestido rojo (regalado), dos hombres me levantaban al ritmo de la coreografía, al mismo tiempo le dedicaba la canción a mi novio, el clásico hombre casado por la iglesia católica, con hijos y una bonita esposa.

A mi novio le avergonzaba que nos vieran juntos sus compañeros burócratas, y ni pensar que en público yo pudiera estar cerca de él. Tenía que distanciarme de manera significativa, pero cuando estábamos solos sus besos y caricias recorrían todo mi cuerpo. Lo conocí en 1998, durante el mandato del Gobernador Emilio Chuayffet. Él se desempeñaba como uno de tantos burócratas en el Gobierno del Estado de México.

La homofobia internalizada de mi novio Enrique Peña Nieto era letal; él era el jefe de personal de la Secretaria de Desarrollo Económico del Estado de México. Después se desempeñó como subsecretario de gobierno del Estado de México (1999-2000). Nos conocimos durante mis gestiones de apoyo como director escolar a favor de la escuela primaria Sor Juana Inés de la Cruz, (una escuela que era de cartón), ubicada en la colonia Luis Donaldo Colosio en el Municipio de Ecatepec, lo que motivó que lo viera en varias ocasiones siempre sobre este asunto, por lo que se dio un acercamiento más íntimo: Enrique Peña Nieto me tomó de la cintura, me sujetó de la cara y me plantó un beso, iniciando una relación dentro del closet.

Cuando me besaba sentía el latir de su corazón, Enrique siempre me decía: “Soy el último de tus amigos y el primero y último de tus hombres.” Nos amábamos a escondidas, teníamos sexo encima del escritorio, abajo del escritorio, en su silla, en la alfombra y en algunos hoteles del paseo Tollocan.

El ejerció distintas tareas como burócrata en el Estado de México como Presidente del Consejo Directivo del Instituto de Seguridad Social del Estado de México, presidente del Consejo Interno del Instituto de salud del Estado de México, además de vicepresidente para el Estado de la Junta del Gobierno para el sistema de de Desarrollo Integral de la Familia, entre otros puestos.

Teníamos encuentros sexuales furtivos que disfrutábamos plenamente pero siempre dentro del closet. Él me buscaba insistentemente. En muchas ocasiones me dijo que tendría que casarme y tener hijos porque de otra manera no podría esperar tener una carrera y vida productiva en la política dentro de nuestro partido, el PRI.

Enrique siguió ocupando cargos públicos como diputado por el distrito XIII de la LV legislatura, su promiscuidad era más obvia y se relacionaba con más hombres y mujeres.

Enrique Peña Nieto me acusó de traicionarlo. Mientras los demás diputados me reconocían como innovador, Enrique me acusaba de “prostituta política”.

Esto ocasionó una fuerte pelea. Enrique Peña Nieto intentó una reconciliación que tuvimos en la oficina de la bancada priista, en la cámara de diputados, donde él era el presidente. Enrique Peña Nieto me bajó el cierre de mi pantalón y me hizo sexo oral, y yo perdoné de inmediato su ofensa. Lo que hice fue ayudar a las personas con discapacidad y no me interesaba lo que él pensaba.

Sostengo lo que aquí denuncio porque es la verdad. Porque me consta, porque lo viví, por un México sin homofobia ni tortura. Hago esto publico ya que estoy cansado de que me tenga amenazada a mi y a mi familia, con las misma fuerza que ame a Peña Nieto con esas misma fuerza lo odio., pobre México no saben en que manos están. fuente vanguardia

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