!!! YA NO MATES a NINGUNO,YA REPORTE DOS VIVOS !!! dijo MANDO FEDERAL a OFICIALES en TANHUATO

“Ya no mates a ninguno, ya reporté dos vivos”, fue la orden de un mando de la Policía Federal a sus oficiales en el ‘Rancho del Sol’ en Tanhuato, Michoacán, tras un operativo donde perdieron la vida 42 personas, y al menos 22 de ellas fueron ejecutadas arbitrariamente por los uniformados. 

Tres víctimas sobrevivientes relataron a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) cómo fue la detención y los abusos de los que fueron objeto el 22 de mayo de 2015. 

El organismo nacional señaló tras una investigación que existían elementos para establecer que las tres víctimas sobrevivientes fueron víctimas de actos de tortura por parte de la Policía Federal. 

El falso ataque

La Policía Federal informó en el oficio SEGOB/CNS/IG/DGAJ/3087/2015 de fecha 10 de junio de 2015 -suscrito por el Director General de Apoyo Jurídico de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS)-, que aproximadamente a las 8:30 horas del 22 de mayo del 2015, elementos de la División de Fuerzas Federales fueron atacados por los tripulantes de una camioneta Toyota de color blanco mientras circulaban en el kilómetro 371 de la carretera Nogales-México, lo que derivó en una persecución que culminó con un enfrentamiento en el Rancho del Sol. 

Además en un informe de la CNS remitido a la CNDH se informó también que elementos de dicha corporación policial fueron agredidos cuando circulaban sobre la carretera Nogales-México por personas armadas que viajaban a bordo de una camioneta Toyota, y que posteriormente en el interior del “Rancho del Sol” se suscitó un enfrentamiento con civiles armados. 

Sin embargo, declaraciones y documentos oficiales revelan que no se trató de una agresión de los civiles si no de un operativo montado tras una denuncia ciudadana y que hubo un uso excesivo de la fuerza letal. 


El 21 de mayo de 2015 en la Delegación Jalisco de la Procuraduría General de la República (PGR) se presentó una persona que denunció que un grupo armado de entre 25 y 30 personas invadió su propiedad, el “Rancho del Sol”, la noche del 17 de mayo de 2015. 
Se emitió el acuerdo ministerial de 21 de mayo de 2015, en el que se ordenó solicitar a la Policía Federal Ministerial y Policía Federal investigar los hechos denunciados. 

En el Oficio 01/2015 firmado por agente del Ministerio Público de la Federación adscrito a la Delegación de la PGR en Guadalajara, Jalisco, se comunicó que si en la investigación de los hechos denunciados encontraba a alguna persona en flagrante comisión de delito, debía actuar conforme a sus atribuciones y facultades, haciendo “uso mesurado y racional de la fuerza”. 

Estos tres documentos revelan que se trató de un operativo, ya que se contaba con la información de que el rancho había sido invadido, pero la Policía Federal intentó disfrazarlo de una agresión. 

En la tarjeta informativa número 3014/2015 de 22 de mayo de 2015 dirigida al Coordinador de Operaciones Especiales y del Operativo Jalisco se informó que “[…] siendo las 08:00 hrs. Arribamos al rancho conocido como Puertas del sol ubicado en el kilómetro 370, de la carreta Guadalajara-Morelia, donde fuimos recibidos a balazos por la delincuencia organizada […]”. 

Un Policía Federal declaró que junto a otros elementos ingresaron al rancho, en ningún momento señaló la supuesta persecución. 

“[…] el día veintidós de mayo de 2015 […] siendo las ocho horas con quince minutos aproximadamente, ingresamos al parecer a un rancho, ya estando adentro observé una casa dentro del inmueble por lo que procedimos a acercarnos a ella y al estar a escasos doscientos metros aproximadamente de ella, comenzamos a recibir agresiones con arma de fuego las cuales provenían de varias partes del inmueble […]”, indicó el elemento federal. 

Otro elemento de la Policía Federal coincidió en que ellos ingresaron al rancho, tampoco mencionó el seguimiento a la camioneta Toyota. 

“[…] el día veintidós de mayo de dos mil quince […] sin poder recordar la hora ingresamos al parecer a una propiedad, ya estando adentro observé que la punta del convoy había llegado a una casa dentro del inmueble, fue cuando escuché múltiples detonaciones de arma de fuego y al avanzar cincuenta metros más adelante comenzamos a recibir agresiones con arma de fuego las cuales provenían de varias partes del inmueble […]”, contó. 

El piloto del helicóptero Black Hawk PF102 de la Policía Federal declaró que llegaron al rancho por un operativo. 

“[…] que el día veintidós de mayo de dos mil quince, me encontraba en el Estado de Jalisco […] siendo las siete horas, recibí la llamada de un Oficial […] informándome que iban a tener un operativo en el Rancho del Sol […] le comenté que iba a dirigirme a la base aérea militar número 5, por si se requería apoyo aéreo […] siendo las siete horas con cincuenta minutos […] arribé a dicho lugar teniendo contacto con el capitán de la aeronave […] recibí una llamada telefónica del citado Oficial, solicitando el apoyo aéreo ya que estaba lesionado un compañero a causa del enfrentamiento […] por lo que ordené al capitán de la aeronave despegar […] al llegar al lugar el piloto comenzó a realizar sobre vuelos […] pude ver personas civiles en el suelo, así como compañeros de la institución”, indicó el piloto al Ministerio Público. 

Esta última declaración también contradice la hora de inicio del operativo, y el cual habría registrado antes de la referida por la Comisión Nacional de Seguridad. 

La Policía Federal trató de difundir que se trató de una agresión y no de un operativo, lo cual genera dudas. 

Ya reporté dos vivos

Las victimas sobrevivientes declararon que la Policía Federal llegó directamente al Rancho el Sol y que los uniformados recibieron la orden de que “ya no mataran a más detenidos”.



En el Acta Circunstanciada de 13 de octubre de 2015 se asentó la entrevista del personal de la CNDH con la Víctima Sobreviviente 1, el cual narró que “el día de los hechos yo estaba dormido, en compañía de Víctima Sobreviviente 3, afuera de la caseta que se ubica a la entrada de la propiedad, eran aproximadamente las 6:30 horas cuando llegaron los policías federales, quienes me taparon la cara con una playera, me esposaron con las manos hacia atrás; nos gritaban muchas groserías y me patearon en la espalda muchas veces. Además, se escuchaban disparos, mucho ruido y truenos durante […] aproximadamente dos horas o tres, es decir, como de las 6:30 a las 9:00 o 9:30 horas […]”. 
El sobreviviente contó que “me subieron a una camioneta, con el rostro tapado, me gritaban, me golpeaban en todo el cuerpo […] De repente, ya no se escucharon disparos. Me llevaron a una casa que se encontraba como a diez minutos de la caseta, me bajaron y me metieron a la casa, donde vi a cuatro personas hincadas, a quienes jalaron de las cabezas para ver si yo los reconocía […] levantaron a uno de los hincados y se lo llevaron a otro lado de la casa, casi en seguida se escucharon disparos en el interior del inmueble, cerquita, además de un ruido fuerte”.

Relató se les acercaron y “nos dijeron ‘hablan o los vamos a matar’. Luego, pararon a otra de las personas hincadas y le hicieron lo mismo, […] pararon a otra persona, lo dejaron que corriera, entonces se escuchó mucho ruido y gritos que decían: ‘agárrenlo, va por allá’, se oyeron más disparos y otros ruidos”. 

Declaró a la CNDH que los policías federales recibieron la orden de que “ya no mataran a más detenidos”. 

“Nos incorporaron, nos cuestionaron y nos golpearon. Para entonces ya habían llegado más federales y uno de ellos ordenó que ya no mataran a más detenidos, porque él ya había reportado que había sobrevivientes, entonces, nos volvieron a hincar luego nos sacaron y nos llevaron a una barda lisa, de color rosa con piedras grises”, señaló. 

La Víctima Sobreviviente 2 coincidió en su narrativa con la llegada de los policías federales al Rancho del Sol y que los uniformados recibieron la orden de no matar a más detenidos. 
Contó a la CNDH que “aproximadamente a las 6:20 horas, estaba amaneciendo cuando llegaron los policías federales, quienes nos agarraron dormidos y nos cubrieron el rostro con nuestras camisas, escuché que entraban varias camionetas y a lo lejos se oían detonaciones. Más tarde llegó un helicóptero y disparó sobre las personas que estaban en el rancho. Cuando me quitaron la camisa vi a cuatro personas que estaban hincadas”. 

“Minutos después oí distintas voces de los policías federales que decían ´tráete la gasolina´, ´ya no mates a ninguno, ya reporté dos vivos´ y enseguida llevaron a Víctima Sobreviviente 3 a nuestro lado”, reveló al Organismo Nacional. 


Le dijo a la CNDH que “después nos llevaron a la barda de enfrente y enseguida me subieron a una camioneta, además me pusieron una pistola en la sien derecha y me preguntaron ´quieres que te mate´. Después me llevaron a unas oficinas en las que me hicieron firmar unas hojas que no me dejaron leer”. 

Por su parte, la Víctima Sobreviviente 3 contó al Organismo Nacional que “las otras cuatro personas que iban corriendo conmigo también se tiraron al piso y los policías federales se dieron cuenta que estaban vivos, por lo que les empezaron a disparar para matarlos, yo me hice el muerto, sin embargo un federal me disparó y la bala pegó en el suelo, ello me asustó y giré la cabeza, en ese momento sentí que me dieron un disparo en el hombro”. 

“Después llegaron los federales para revisar quién estaba vivo, me movieron y me esposaron, escuché que entre ellos empezaron a gritar: ‘dónde está la gasolina’. Momentos después vi que se estaba incendiando la bodega que estaba a un lado de la casa. Enseguida me llevaron a la casa y me introdujeron a ella, en la entrada, ahí había dos personas hincadas enfrente de una pared”, detalló a la CNDH. 

Las dos personas eran Víctima Sobreviviente 1 y Víctima Sobreviviente 2, “nos empezaron a sacar muchas fotos, nos llevaron fuera de la casa y nos pusieron en una barda, donde nos hincaron, la barda era de color amarillo y después nos subieron a una camioneta. Luego, fuimos llevados a una bodega”. 

De estos últimos dos testimonios la CNDH señaló que “se advirtió que servidores públicos de la PF lesionaron con proyectiles de arma de fuego a V30 (cadáver 36), cuando la víctima aún se encontraba con vida, además de haber estado expuesta a fuego directo”. 

En la Recomendación No. 4VG/2016 se expuso que se acreditaron transgresiones al derecho a la vida, con motivo del uso excesivo de la fuerza que derivó en la ejecución arbitraria atribuibles a servidores públicos de la Policía Federal por la muerte de V30 (cadáver 36) y de otras 21 personas, lo cual coincide con las declaraciones de los tres sobrevivientes. 

También existe evidencia que fortalece las declaraciones de los sobrevivientes de que hubo personas hincadas antes de ser ejecutadas arbitrariamente. 

“Expertos de esta Institución consideraron que las maculaciones blanquecinas que se observan en el pantalón de la víctima a la altura de ambas rodillas, permiten establecer indiciariamente que estuvo hincado en algún momento previo a su deceso, situación que se robustece con las manifestaciones de Víctima Sobreviviente 1 y Víctima Sobreviviente 2”, indicó la CNDH. 

El Organismo nacional concluyó que “se contó con elementos suficientes que evidencian violaciones a la integridad personal, legalidad y seguridad jurídica, con motivo de los actos de tortura cometidos en perjuicio de Víctima Sobreviviente 1 y Víctima Sobreviviente 2, así como por el uso excesivo de la fuerza que derivó en un trato cruel inhumano y/o degradante al que fue sometido Víctima Sobreviviente 3, ambas por servidores públicos de la PF”. 

Presuntamente la orden de “ya no mates a ninguno” la cifra de civiles muertos sólo quedó en 42 personas, la cual pudo llegar a 45.

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