El Narco, sobre el último paraíso, La muerte de Francisco Arellano Félix el detonante

Ernesto Núñez, un ciudadano ejemplar residió en La Paz, era un hombre de 43 años, lleno de vigor entregado a una vida productiva y gran deportista, admirado y seguido como ciclista; fue acribillado por rufianes dedicados al nefasto negocio de la venta de drogas. Algunos comentaron que Ernesto se encontró “en el lugar y momento equivocados”. No, eso no es cierto. Los equivocados son los maleantes, y también la sociedad que los tolera.

Hace seis años llegué a Los Cabos. Vine a dar cumplimiento a una breve misión que me llevó dos meses, pero la belleza del mar, el desierto y la tranquilidad de pueblos como Todos Santos, Santiago y Miraflores me conquistaron, más la bondad de una sociedad que aún respeta valores humanos.

Por desgracia, desde hace dos años he venido siendo testigo de cómo los mercaderes de la droga han venido ganando terreno en este lugar. La violenta muerte de Francisco Arellano Félix —integrante del temido cártel de “Los Arellano”—, ocurrida durante una fiesta en elegante hotel de la zona hotelera de San José, hace aproximadamente dos años, fue el detonante que confirmó la presencia de organizaciones que se disputan la venta de drogas en este destino turístico, considerado por muchos como de ensueño.

Hace unos días, ocurrió otro enfrentamiento en el estacionamiento de “La Comer”, ubicada también en San José. Esta situación ha dado motivos para que representantes del gobierno reaccionen. El gobernador Carlos Mendoza Davis hizo un llamado a la sociedad para solicitar el apoyo a un programa que ha denominado “Vivir en Paz”. En su discurso del Primer Informe de Gobierno, ante el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong y el Secretario la Defensa Nacional General Salvador Cienfuegos Zepeda, volvió a tocar el tema para solicitar el apoyo del gobierno Federal. Su mensaje, tanto en su contenido como en su expresión, me pareció motivante, pero sobre todo esperanzador por la sinceridad en su contenido y forma de exponer.

Ojalá que los representantes del poder federal y los colaboradores del señor Gobernador lo apoyen. Quizás algunos intuyan un sentimiento de duda en mi expresión, y tienen razón. Por desgracia, al hacer eco de la nostalgia, recuerdo la frase del General Álvaro Obregón que afirmaba que no había quién resistiera “un cañonazo de 50 mil pesos”. Con ello dejaba en claro la corrupción imperante en las esferas gubernamentales que desde aquel entonces se imponía. Con base en esta referencia y en que ahora son “bazucazos de 50 mil dólares”, por lo menos, de ahí mi duda. Pero voy más allá.

Echemos un vistazo: la corrupción que pudre y mantiene de rodillas al país lo demuestran el caso Veracruz, cuyo gobernante anda huyendo, la caótica situación del Estado de México con su cauda de crímenes, la situación del Estado de Chihuahua, con evasión de millones del erario público, el caso Guerrero con un paraíso convertido en infierno,y el caso de Sinaloa, cuyo gobernante está pendiente con un importante déficit de los dineros públicos, y además con un estado de violencia queregistra más de 6 mil 500 muertes y cerca de 3 mil desaparecidos durante el sexenio del mal llamado gobernador “del cambio”, porqueMalova fue apoyado por el Partido Acción Nacional y rompió con más de 80 años de priísmo.

Pero ¿Y esto dónde empezó? ¿Cuándo? ¿Sería acaso con un cañonazo del mismo Obregón cuando fue Presidente de México? ¿No? Entonces, ¿Cuándo Carlos Salinas de Gortari se robó la misma Presidencia? O ¿Cuando Felipe Calderón desató “la guerra contra el narco”? ¡Sabrá el sereno!

Una vez alguien dijo que para que se genere la corrupción sólo se necesitan dos: el corrupto y el que se dejacorromper, pero entonces ¿quién corrompe a quién?

Vuelvo a mi ex paraíso. Tengo que aceptar que la situación aquí en Los Cabos ya no es la misma, sin embargo no todo está perdido, porque todavía se puede salir a recorrer esas hermosas playas, esos caminos que ofrecen maravillosos paisajes, y encontrarse con la gente sin el temor a la violencia, confiamos en que así seguiremos con el apoyo del actual gobierno estatal.

Siendo un ciudadano de a pie, tengo la posibilidad de ver más de cerca y con detalle, aspectos que no se aprecian desde cierta distancia, sobre todo, si se es un ciudadano de altos puestos empresariales o de gobierno, en especial, por aquellos que se precian de ser los elegidos de los dioses, esos que ocupan puestos de alto mando, o una curul que los hace sentirse envueltos en una esfera de celofán. Éstos no pueden apreciar lo que yo cuando camino por las banquetas, sobre todo a la salida de los alumnos de las escuelas de secundaria y preparatoria; he podido escuchar el deplorable léxico que usan,y también sus alocadas conductas. Seguramente, el lector o lectora ya se está preguntando: ¿qué diablos tiene qué ver esto con el tema? Bueno, es queen la conducta de estos jóvenes se manifiesta el reflejo de nuestra sociedad. No se necesita ser un psicólogo especializado para darse cuenta de ello. Y ahora sí, he de recurrir a una definición profesional. En un estudio publicado por el Centro de Integración Juvenil, A.C: La evidencia en contra de la legalización dela mariguana, se sostiene que una de las primeras formas de detectar la degeneración social es la decadencia del lenguaje. También sostiene este estudio que el consumo de cigarrillos y bebidas alcohólicas son la entrada al uso de las drogas como la mariguana, la cocaína, metanfetaminas y demás.

Todo lo anterior no dice nada nuevo, eso todo mundo lo sabe. Eso es cierto. Pero entonces surge la pregunta. ¿Por qué carajos no se detiene el avance de tan grave situación?

Por ahora, el Gobernador Carlos Mendoza Davis, con sus acciones y declaraciones, ha demostrado estar dispuesto a evitar que nuestro paraíso, que es todo el Estado de Baja California Sur, se convierta en un infierno. Lo menos que podemos hacer, como ciudadanos, es apoyarlo. Vale la pena hacerlo para vivir en paz.

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