"EL MAYO" y la matanza de militares; EL FACTOR ZAMBADA

El Mayo y la matanza de militares .Factor de equilibro entre los grupos criminales en disputa, la figura de Ismael “El Mayo” Zambada sale a relieve en la emboscada a elementos del Ejército pero no porque él o su gente haya sido involucrada en las pesquisas federales, sino porque cada vez cobra más fuerza la versión de que para que el gobierno federal no apunte sus baterías a las facciones del Cártel de Sinaloa.

Se alió con los hijos de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera para localizar y entregar a los responsables de la muerte de los cinco soldados la madrugada del 30 de septiembre pasado. De ahí que las investigaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada solo se enfoquen en feudos que tradicionalmente son controlados por las células afines al Chapo, y que tras su encarcelamiento han caído en el descontrol del liderazgo. 

Decano del narcotráfico sinaloense, considerado por las autoridades federales como negociador y diplomático, a Ismael Zambada García se le atribuye no solo la intervención para la liberación de los hijos del Chapo Guzmán tras el plagio en el restaurante La Leche de Puerto Vallarta, ocurrido en agosto pasado, sino que cada vez cobra más fuerza la versión de que ofreció al Ejército Mexicano entregar a los hombres que participaron en la emboscada a elementos castrenses, la cual sacudió los cimientos de una institución avasallada por el crimen organizado. 

En esta oferta también participan como aliados Los Menores, Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y César Guzmán Salazar, pues desde que el comandante de la Tercera Región Militar, el general de división Alfonso Duarte Mujica declaró que los primeros indicios apuntaban a ellos, el abogado de la familia Guzmán José Refugio Rodríguez Núñez inició una campaña mediática para deslindar a los herederos del Cártel de Sinaloa. 

Incluso el litigante presentó ante medios nacionales un documento que, dijo, contaba con la firma autógrafa de Iván y Jesús Alfredo, en el cual rechazaban ““tajantemente haber participado u ordenado el ataque con la aparente finalidad de rescatar a persona que ni conocemos ni no nos une lazo de sangre”, refiriéndose a Julio Óscar Ortiz Vega, El Kevin. 

“Nunca hemos peleado contra el gobierno ni queremos hacerlo, eso sería prácticamente cavar nuestra tumba. Sabemos de carne propia la aplicación de alto nivel que puede ser ejercido por el Estado mexicano a través de las fuerzas armadas, ya que sin el uso de esta inteligencia no hubiera sido posible la detención de nuestro padre”, sentenciaba la carta difundida. 

Cierto o no, el trabajo mediático realizado surtió efecto, pues un día después, el gobierno federal comenzó a cambiar la versión y apuntó hacia Aureliano Guzmán Loera, alias El Guano, como el autor intelectual de la matanza, y quien habría dado la orden de rescatar a El Kevin. 

En esta alianza para dar con los responsables, de acuerdo con fuentes extraoficiales, cada grupo del cártel busca un objetivo. Por un lado la facción Zambada intenta que las investigaciones en torno al ataque mortal no apunten su mira —como se difundió en otras versiones— hacia la sindicatura de El Salado, y que el nivel de violencia por ajustes de cuenta se reduzca en aras de no elevar la temperatura de la plaza. 

Y es que según informes extraoficiales, Zambada García habría resultado sumamente molesto por un hecho de tal magnitud sin precedente en Sinaloa, perpetrado por células de sicarios que en los últimos meses se han visto involucradas en homicidios que solo “calientan la plaza”. 

Por otro lado, según las fuentes consultadas, los Chapitos tratan de librarse del salpicadero provocado por la matanza pues sería el grupo que tiene más que perder al controlar gran parte del mercado del narcomenudeo en las principales ciudades de Sinaloa, así como un importante porcentaje del trasiego de narcóticos hacia los Estados Unidos. Y, como ellos mismos lo expresaron, confrontarse así con el Gobierno sería “cavar su tumba”. 

Los operativos, fuera del feudo Zambada 

Los operativos lanzados por la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina Armada de México se han enfocado en las últimas semanas en los puntos de confluencia de las células del Cártel de Sinaloa afines al Chapo Guzmán. 

Desde que un día después del hallazgo de dos camionetas involucradas en la masacre cerca de la comisaría de El Limón de los Ramos, todo apuntó hacia el norte y los Chapos. En la comunidad de Paredones y poblados aledaños a la sindicatura de Jesús María, el grupo que prevalece es el vinculado con los Guzmán, y fue ahí donde la SEIDO y el Ejército iniciaron a enfocar sus pesquisas. 

No era un secreto que Los Chimales y sus socios contaban con casas de seguridad en el corredor que va de La Presa de Mojolo a Paredones, incluyendo Los Girasoles y La Anona. En esa zona, un “triángulo de las Bermudas”, cuando ocurren hechos violentos las familias afectadas no suelen denunciar formalmente ante las autoridades. Secuestros, levantones, homicidios y desapariciones no llegan a concretarse en averiguaciones o pocas veces la prensa publica tales hechos. 

“Siempre los vemos pasar por aquí, en convoy, van a los bailes, levantan gente de otros lados y se la traen para estos rumbos, pero nunca se sabe bien”, comenta una habitante de una de estas localidades. 

El sábado 22 de octubre, más de una semana después de que pobladores de Paredones denunciaron malos tratos y acoso de la milicia, la SEIDO dio a conocer el parte de guerra asegurado con motivo de las investigaciones de la emboscada. 

Gustavo Salas Chávez, titular de la SEIDO, dio a conocer los resultados de 3 semanas de persecuciones: ocho inmuebles cateados, entre ellos, una clínica, tres casas y cuatro ranchos, en los que se logró el aseguramiento de siete inmuebles con su respectivo menaje, 278 celulares, 26 vehículos, ocho cuatrimotos, siete unidades de maquinaria pesada, cinco remolques, un cámper, relojes de la marca Rolex, doce caballos, un toro, un león y diversos semovientes, asegurándose también doce mil 620 dólares americanos en efectivo, en billetes de diversa denominación. 

Asimismo, señaló que había detenidos, al menos tres, que pertenecen al grupo que participó en la emboscada. Sin embargo, en ningún momento puntualizó que fueron sicarios que estuvieran presentes en el ataque. A ellos, cuyas identidades no se revelaron, se les acusó de delitos por portación de armas de fuego y de drogas. 

Salas Chávez aseguró además que los participantes en los hechos ya se encuentran identificados. 

“Tenemos claramente establecido el móvil, la cadena de acciones ilícitas que motivaron la emboscada, así como el número de delincuentes que participaron y a qué organización criminal pertenecen”, presumió. 

En total, se efectuaron 174 entrevistas a diversas personas, entre ellas a agentes de la Policía Ministerial del Estado que estuvieron de guardia, 40 inspecciones presenciales, se obtuvieron cinco archivos de video de cámaras de vigilancia, 41 informes de Policía Federal Ministerial y se han recabado 113 dictámenes periciales en las materias de fotografía, medicina, balística, dactiloscopía, química, valuación, tránsito terrestre, genética, criminalística, informática, telecomunicaciones e ingeniería y arquitectura. 

Los operativos también se dirigieron a las sindicaturas de Villa Juárez y San Pedro, municipio de Navolato, en donde tradicionalmente se ubica a la célula de Los Chimales, señalada de ser una de las cuatro que participaron en el atentado. En San Pedro, el Ejército reportó la detención de tres sujetos armados que iban en una camioneta con reporte de robo. 

En la región de Huixiopa, lugar en donde se ha dado fuertemente el conflicto entre las huestes de El Guano y los Beltrán Leyva, la SEDENA comenzó a enviar a grupos especiales del Ejército para realizar labores de seguimientos a los grupos armados, entre ellos al de El Guano. 

En cambio, para el sur de la capital, y sobre todo para el Valle de San Lorenzo, zona controlada por el Mayo Zambada y Dámaso López Núñez, no se han reportado operativos ni del Ejército ni la Marina, y son de los feudos que reportan una tranquilidad que no se observa en la sierra badiraguatense, actualmente en disputa no solo en el corredor de Bacacoragua a La Tuna, sino en otros sitios que ha obligado a familias a marcharse de sus viviendas. 

Versiones del grupo de los Zambada, desde los hechos del 30 de septiembre, todavía bajaron más el perfil y se mantienen en repliegue sin confrontarse con otros grupos, lo mismo la organización de los Dámaso, fuera de radar desde marzo pasado en que la Secretaría de Marina realizó una redada en una de las haciendas de Huertos del Pedregal, en Culiacancito, en donde presuntamente El Licenciado y su hijo El Mini Lic se encontraban. 

Las cuatro células, impunes 

Al cumplirse un mes del ataque mortal, mientras los militares heridos todavía se recuperan en los hospitales, y la SEDENA le abre los micrófonos a Televisa con el fin de posicionar su imagen tras la embestida criminal, Renato Sales Heredia, comisionado Nacional de Seguridad, declaró que el grupo que emboscó al convoy militar sí tienen relación con familiares del Chapo Guzmán. 

Ante la pregunta expresa de Adela Micha en el programa radiofónico Imagen Radio, señaló: 

“Las investigaciones apuntan hacia la gente cercana a esta persona (El Chapo)”. 

—¿Fue el Cártel de Sinaloa el que está detrás de la emboscada?, se le preguntó al comisionado. 

“La PGR, por conducto del subprocurador Salas (titular de la SEIDO), dio una conferencia de prensa donde afirmó esto. No dio nombres, eventualmente se trata de este grupo”, dijo. 

De este modo, en el programa “Atando Cabos” de la periodista de Televisa Denise Mearker, señaló que en total fueron cuatro células vinculadas los familiares del Chapo las que estuvieron presente en el rescate mortal de El Kevin. 

Sin embargo, no se especificó cuáles son estas cuatro células, pero en Culiacán operan además de Los Chimales, otras más bajo el mando de pistoleros jóvenes allegados a Iván Archivaldo Guzmán. 

Según Mearker, fueron los líderes de estos grupos (Aureliano Guzmán y Los Menores) los que dieron la orden de rescate de Ortiz Vega. 

En las pesquisas que han sido públicas, hasta el momento no se mencionan a los grupos de pistoleros que trabajan para los Zambada o Los Dámaso. 

Persiguen más pistas 

Luego de que elementos de la Policía Ministerial del Estado encontraron armas, radios, cargadores y cartuchos en dos vehículos abandonados en la colonia El Vallado, elementos del Ejército y la SEIDO acudieron a revisar para tratar de conectar más pistas. 

Según personal allegado a las indagatorias, el gobierno federal está tratando de obtener cualquier pista, dato e información que no solo dé con los responsables de la muerte de los soldados sino también con las armas y vehículos utilizados en los hechos. 

Además, la tarde-noche del martes pasado de nueva cuenta los militares volvieron a pasar revisión al armamento oficial de los agentes ministeriales, como ocurrió el 10 de octubre en la basa del bulevar Emiliano Zapata. 

De acuerdo con la PME, policías que investigaban en El Vallado el delito de robo de vehículos observaron por la calle Puerto de Altata dos vehículos mal estacionados, sin placas, y con el motor encendido. 

Al revisarlos, observaron un fusil AK-47 en cada una de las unidades. Se trata de un vehículo BMW línea X3, blanca, modelo 2015, en el cual aseguraron un rifle AK-47, con su respectivo cargador abastecido con 27 cartuchos. Además localizaron nueve cargadores extras para este tipo de arma de fuego —cuatro de ellos estaban en una pechera—, dos radios de comunicación y una capucha. 

La otra unidad motriz asegurada es de la marca Jaguar, color tinto, modelo 2016, en la cual encontraron un fusil calibre 5.56, con 17 cartuchos útiles en su cargador, así como dos cargadores extras vacíos. Durante la inspección a este vehículo, fueron aseguradas también dos granadas que se encontraban en el interior de una maleta chica, un radio de comunicación y una capucha. 

Al verificar los números de serie se descubrió que ambos vehículos contaban con reporte de robo, en el caso de la BMW fue robada el pasado mes de agosto y el Mercedes Benz fue la semana pasada. 

Así toda arma de fuego de alto calibre así como unidades sospechosas que sean incautadas, la PGR intervendrá para verificar si tiene alguna relación con los hechos del Ejército. 

Le tumban siembra al cártel 

Después de la emboscada, el Ejército incrementó su presencia en el Triángulo Dorado conformado por la confluencia de Sinaloa, Chihuahua y Durango, y a partir del 5 de octubre pasado los operativos dejaron saldos de destrucción de plantíos de enervantes, que en esta temporada inicia su producción. 

Según la PGR, esta zona montañosa es el principal centro de operaciones del Cártel de Sinaloa, en donde se concentran el mayor número de sembradíos de mariguana y amapola, y cuyos cultivos son debidamente procesados en los laboratorios clandestinos de esa codiciada zona natural. 

Los cargamentos procesados, ya se empacados o en el caso de la amapola convertidos en heroína, son sacados de esa zona en vehículos y avionetas y enviados hasta Estados Unidos, y donde se encuentra el mayor número de consumidores. 

En total, al 22 de octubre, se habían eliminado dos mil 032 plantíos de mariguana en 426.58 hectáreas y mil 327 plantíos de amapola en 270.94 hectáreas, en este “triángulo de drogas”. 

Asimismo, se incautaron 30 toneladas de mariguana cosechada y tres laboratorios clandestinos para elaboración de droga sintética, conocida popularmente como cristal. La embestida del gobierno al cártel por uno y otro lado.

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