Torreón, La golpearon, la violaron y le dieron toques eléctricos

Desde el 12 de febrero del 2013, la tragedia marcó para siempre la vida de una joven y su familia en Torreón.

El dolor oculto por un crimen que no cometió. El dolor oculto por un crimen que no cometió. Temática.

Bienvenida a la fiesta, dijo el jefe de la Policía Municipal, Adelaido Flores a Mónica, después de haber entrado a una bodega. Horas después de las 19:00 horas del 12 de febrero de 2013 había sido detenida por una patrulla en la ciudad de Torreón.

De acuerdo con información de Zócalo, junto con su esposo y su hermano, la mujer de 26 años de edad, salió a la calle en una Jeep Liberty color verde, cuando circulaban por una de las principales avenidas y de repente, un policía les marcó el alto y fue ahí cuando comenzó la tragedia.


Sin embargo, los tres fueron trasladados al edificio de Seguridad Pública sin ningún motivo de detención. Estuvieron ahí 15 horas sin tener ninguna explicación. Los minutos se hicieron eternos cuando, sin razón, los municipales les dieron toques eléctricos. Al esposo y a su hermano los metían a la fuerza en un tambo de agua.

A Mónica le pegaron en las nalgas con una tabla, mencionó que había sentido dolor y hormigueo. Además,  querían obligarlos a firmar una declaración falsa, el cual pertenecían a un grupo delictivo, que conocían a un par de secuestradores, a que se hicieran pasar supuestos por criminales.

También fue violada vía anal y vaginal. Unos militares habían observado lo que estaba ocurriendo y a pesar del dolor, alcanzó a ver que los uniformes que portaban los mirones y asegura que eran elementos del ejército. Nadie hacía nada, el dolor y la impotencia crecían. 

Después de 30 minutos, comenzaron a golpearla más en los glúteos. Amenazaron a su esposo para que hablara, mientras que sus familiares lloraban, de repente se escuchó un disparo y Mónica se imaginó que lo habían asesinado, pero minutos después se dio cuenta que aún estaba con vida.

PIDEN JUSTICIA

La madre de Mónica tiene la mirada cansada, pero llena de esperanza para hacer justicia de todo lo ocurrido. No hay opción, dice, sólo la lucha para sacar a su hija y su otro hijo de los ceferesos en que se encuentran desde hace tres años sin motivo.

 Querían obligarlos a firmar una declaración falsa, que pertenecían a un grupo delictivo. Foto: Zócalo
“Ella pensó que la detenían por alguna infracción, cuando la detuvieron las policías y los llevaron ahí… A ella la dejaron todavía un rato en la camioneta, luego la torturaron, ella vio cómo le desprendieron a su esposo carne de su piel, los obligaron a hacer una declaración falsa, obligándolos a firmar un testimonio a los tres, ellos no sabían de qué les hablaban”, explicó.

Martha Eugenia, mamá de Mónica, se encontró con su hija después de la tortura y ella le contó el calvario que vivió junto con su hermano.

“Hasta el día de hoy mi hija me dice que ese momento no lo superará, ella cuando yo le visito en el Cefereso presenta un trauma, al momento de abrazarla se estremece, dice que ahí también tiene que bañarse con varias compañeras y para ella es muy humillante eso, por la violación y la tortura que ella pasó”.

Hasta el momento, la familia se encuentra resignada y aunque en abril de este año, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió una recomendación“por actos violatorios de derechos humanos que se atribuyen a personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado y que tuvieron lugar en febrero de 2013 en la ciudad de Torreón, Coahuila, consistentes en la violación del derecho a la verdad por incumplir la obligación de preservar el cuerpo de la víctima de un delito, así como por omitir realizar todas las diligencias contenidas en el protocolo de necropsia” no hay avances en el caso de los hermanos Esparza Castro.

La corrupción invadió el caso de Mónica y su hermano, puesto que la recomendación de la CNDH comprobó las omisiones de un perito médico de la Procuraduría General de Justicia de Coahuila y un agente del Ministerio Público que dirigió la identificación del cadáver del esposo de Mónica.

Al dar por terminada la investigación, la CNDH observó que los siete policías municipales que torturaron cruelmente a las víctimas, “violaron los derechos humanos a la libertad y seguridad personal en agravio de los tres afectados, a la integridad personal contra los hermanos y al derecho a la vida del esposo de la mujer; mientras que el perito médico y el agente del Ministerio Público violentaron el derecho a la verdad en agravio de las víctimas y sus familiares“.

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