“Me metí en este ‘bisnes’ hasta las cachas”

Los Mochis, Sinaloa.- En una comunidad del estado de Sinaloa, donde hay mucha gente que se ha animado a jalar del gatillo y se han suscitado hechos violentos que han dado la vuelta al mundo, me encontré casualmente a un conocido que en su juventud perteneció a la banda del célebre Miguel Ángel Beltrán Lugo, (a) “El Ceja Güera”.

Después de saludarlo y sabiendo a lo que se dedicó, le hice una pregunta a bocajarro y me contestó: “Mire, mi amigo, le voy a contestar esta pregunta, pero no ponga mi nombre ni dónde vivo. Le digo que esa pregunta de que si estoy arrepentido, me la han hecho muchas veces,  y la mera verdad no. Yo me metí en este ‘bisnes’ hasta las cachas, eso sí, a esto se le va agarrando gusto poco a poco, despacio, haces el primer jale y después todo sale muy natural, después, aunque uno quiera, no puedes meter reversa, puro pa’ delante”. Y  luego, poco a poco, acepta la entrevista:

¿TE FUE BIEN ECONÓMICAMENTE?

Claro que sí. Me fue muy bien, no me quejo. Gané mucho dinero. El jefe nos pagaba bien por cada “trabajito” que hacíamos. Fueron buenos tiempos en esa banda y además yo era alguien, tenía mando. Me gané el aprecio y respeto de todos mis compañeros por mi arrojo y destreza con las armas porque todavía, donde pongo el ojo, pongo la bala, y fíjate que sin practicar, porque nunca había disparado un arma hasta que hice el primer jale. Es bonito mandar y que le obedezcan a uno por disciplina o por temor, pero que obedezcan.

EN LOS ENFRENTAMIENTOS CON LA POLICÍA, ¿SENTISTE MIEDO?

Jamás sentí miedo. Al contrario, me daba mucho gusto echar bala. Una vez tuvimos un enfrentamiento con la Judicial en la Bocatoma de Charay, después de un asalto bancario en El Carrizo, ahí los hicimos correr.  Ahí, Miguel Ángel “El Ceja Güera” salió herido pero un amigo nuestro que vivía cerca de la carretera en Charay lo curó y lo hospedó por una semana y, como pago, le dejamos una cantidad de dinero y le dimos “La Paloma” (una camioneta Ford blanca) que la tuvo esa persona por mucho tiempo; después tuvimos un agarre con los “guachos” en El Aliso, El Fuerte, y detuvieron a uno de nuestros jefes que salió malherido y los demás nos pelamos.

Y no me lo vas a creer, nunca tuve miedo, ni yo mismo me lo explico en verdad, nunca conocí el miedo, agarraba mucho valor cuando traía mi R-15 o ‘cuerno’ en la mano y la 9 milímetros en la cintura. Según yo, con esa arma era invencible, aunque en este negocio, como dice la canción de José Alfredo Jiménez, “la vida no vale nada” y sé que la tenemos prestada, que cuando menos piensas llega otro más gallo y te la quita, pero conmigo se la pellizcaron.

¿SE METIERON CON NARCOS?

Sí también le entramos a la droga con el apoyo de algunas autoridades, por allá en el año de 1991. Recuerdo muy bien que el municipio de El Fuerte lo tomamos como centro de operaciones. Bajamos muchos aviones cargados con cocaína, pero los “Jaguares”, que era el grupo antinarcóticos de esa época, les dieron duro y lograron aprehender a muchos involucrados en esos delitos, incluso algunos funcionarios policiacos de El Fuerte.

BUSCARON AL PRESIDENTE MUNICIPAL PERO NO LO HALLARON Y SE LLEVARON AL INSPECTOR DE POLICÍA Y 7 PERSONAS ADEMÁS Y NOS DECOMISARON 700 KILOS DE COCAÍNA. 

Nosotros llevamos turbosina a las avionetas al campo aéreo de El Fuerte porque estábamos arreglados con la policía y nunca tuvimos problemas.

¿ESTUVIERON CERCA LOS JUDICIALES DE APREHENDER AL “CEJA GÜERA”?

Fíjate que sí. El día que se casó por la Iglesia en El Fuerte la vimos muy cerca. Nos fuimos todos a la fiesta a la casa de la novia, en “Los Ojitos”. Ahí nos cayó la Judicial, pero nuestra gente nos avisó a tiempo y tuvimos tiempo de pelarnos. Cuando lo agarraron en la tienda Import-Club en Los Mochis en abril de 1991, hace ya 25 años de eso, yo no andaba con ellos porque estaba enfermo. Por eso lo agarraron, si no otro gallo hubiera cantado.
¿USABA OTROS NOMBRES EL “CEJA GÜERA”?

Usaba varios, entre ellos el de “José Loera Chaparro” y traía una “charola” de la Policía Judicial de Mocorito, que se la había conseguido un comandante de la Judicial de Los Mochis en 500 mil pesos y se los pagó en efectivo como pagar una soda.

¿ALGÚN PROBLEMA CON AGENTES DE TRÁNSITO?

La llevamos muy bien con ellos, pero fíjese que, una vez que íbamos a llevar turbosina al aeropuerto de El Fuerte nos pasamos un retén que tenía agentes de tránsito en Campo Esperanza, pero el jefe la pensó, frenó en seco, retrocedió como 100 metros y se encaró con los agentes diciéndoles que le urgía llevar la turbosina, porque allá lo estaba esperando otro jefe y que por ningún motivo fueran a denunciarlo y ahí quedó la cosa.

 Fuimos a El Fuerte y nos regresamos a Los Mochis, sin mayor problema, todavía al regreso ahí estaban los tránsitos y nada más nos saludaron cuando regresamos.

¿CUÁNTO GANASTE EN ESTE NEGOCIO?

La mera verdad gané mucho dinero como para que mi esposa y mis hijos vivan tranquilos el resto de sus días. Yo vivo muy bien, tengo dos comercios, dos taxis y un camión materialista, mi buena casa de dos pisos, con cochera para 4 carros, alberca, mis hijos estudian en buenos colegios; en ese tiempo haga de cuenta que teníamos una maquinita para hacer billetes. Ahora que veía la serie de televisión de Pablo Escobar, que guardaba sus billetes en una caleta, recuerdo aquellos tiempos cuando apilábamos pacas de billetes en la casa donde nos reuníamos y usted sabe que con el dinero todos los sueños se cumplen, carros, mansiones, whisky y tequila del mejor. Nos tocaban las mejores bandas y grupos musicales y mujeres para qué le cuento. Esas nomás te ven billetes y buena troca, caen solitas. Ahorita agarras una hoy y mañana la cambias por otra”.

¿NUNCA PENSASTE ESTUDIAR UNA CARRERA PROFESIONAL Y SER UNA PERSONA HONESTA?

La mera neta que sí. Mis padres querían que estudiara medicina. Me dijeron que soñaban con verme convertido en un gran médico como el doctor Francisco Agraz, muy amigo de mi padre, pero la verdad yo tenía muy bajas calificaciones, yo no era buen estudiante.

Lo admito, me gustaba el relajo, pero para darles gusto logré apuntarme en la Escuela de Medicinaen Culiacán, pero me salieron con que había muchos aspirantes y no había lugar para todos, pero lo principal fue que no tenía “palancas”, no tenía amistad con ningún político que me recomendara, mis compañeros de la prepa que sí lograron inscribirse fue por recomendaciones de un diputado federal, amigo del rector de la Universidad, así es la vida. Acepté mi triste realidad y me dediqué a buscar trabajo por todo Culiacán. Anduve como el judío errante, recorriendo oficinas y metiendo solicitudes de trabajo en muchas empresas y en ningún lugar me dieron porque en primer lugar estaba muy joven, “no tenía experiencia”.

DE DÓNDE IBA A AGARRAR EXPERIENCIA SI NUNCA HABÍA TRABAJADO Y ADEMÁS NO TENÍA RECOMENDACIONES, HASTA QUE CIERTO DÍA ACEPTÉ UNA INVITACIÓN EN UNA FIESTA CELEBRADA EN LA COLONIA TIERRA BLANCA Y AHÍ CONOCÍ A GENTE “MUY PESADA”. 

El amigo que me invitó, a quien le conté mis experiencias, me dijo: “Mira, pariente, déjate de chingaderas y vente con nosotros. Aquí vas a ganar mucha lana, sin recomendaciones ni título profesional. Sólo necesitas que no se “te frunza” a la hora de los cabronazos, que te animes a jalarle al gatillo cuando sea necesario. Me dio el primer “pericazo” y me entregó un ‘cuerno de chivo’. Me enseñó a prepararlo y cómo disparar.

Entonces mandé a la chin... a la sociedad que me arrinconó y me obligó a entrar en este negocio, donde todavía estoy vivo de puro milagro. Algunos amigos me dicen el “tragabalas”. Al rato, a mi amigo le habla el jefe y le encarga el primer trabajito en el cual yo voy a participar.

“SÚBETE, VAMOS A QUEBRAR A UN BATO QUE NO PAGÓ LA MERCA”. LLEGAMOS A UN MODESTO FRACCIONAMIENTO DE CULIACÁN Y NOS ESTACIONAMOS FRENTE A LA CASA DE LA VÍCTIMA. 

Este llegó en una Suburban negra y se bajó con mucha confianza con un ‘cuerno’ en la mano, pero no le di tiempo de usarlo, ni me vio. Le disparé. El cuerpo quedó a unos metros de la camioneta. Veinticinco disparos salieron en ráfaga de mi ‘cuerno’, todos en el pecho, 26 casquillos percutidos, contando el tiro de gracia en la cabeza, pa’ que no sufriera. Fue mi primer jale y no sentí nada”.

¿DURASTE MUCHO TIEMPO CON ESA GENTE?

No, porque cuando el presidente Carlos Salinas de Gortari ordenó la detención de Miguel Ángel Félix Gallardo, entonces “El Chapo Guzmán” formó el Cártel de Sinaloa y yo no entré en ese equipo. Mejor me vine al norte de Sinaloa a trabajar con el “Ceja Güera”, donde me fue muy bien. Todos mis compañeros me respetaban. En Culiacán ya no se podía “trabajar” porque estaba lleno de guachos que hasta al gobernador Labastida querían detener, tenían orden de acabar a todas las bandas de traficantes culichis que tenían complicidad con los judiciales y detuvieron a varios jefes policiacos que tenían cargos por tráfico de drogas.

El Ejército detuvo a toda la fuerza policiaca de Culiacán, al jefe de la Policía Judicial del Estado por la protección que brindaba a los narcotraficantes, y como la cosa se puso muy caliente, mejor me vine para acá, en el norte estaba más tranquila la cosa, porque estábamos arreglados con la Judicial.

¿TUVIERON PROBLEMAS CON ALGÚN POLÍTICO?

Fue precisamente en San Blas, que era nuestro centro de operaciones y fue con un politiquillo de ese lugar, que utilizó el nombre del “Ceja Güera” para amenazar al síndico municipal, que tuvo que renunciar por temor, pero después investigamos, supimos quién fue el causante y lo buscamos por todos lados pero no lo encontramos, parecía que se lo había tragado la tierra. Años después supimos que por varios meses estuvo escondido en la azotea de una hielería en El Fuerte y no salió hasta que un pariente suyo habló con “El Ceja” para que le perdonara la vida y ahí quedó la cosa.

¿TUVIERON PROBLEMAS CON EL COMANDANTE CUANDO SE INSTALÓ LA PARTIDA DE LA POLICÍA JUDICIAL DEL ESTADO EN SAN BLAS?

Nunca, el Miguel Ángel la llevaba muy bien con él. Recuerdo hasta cómo se llamaba y portaba un ‘cuerno’ con doble cargador. Se le llevó un maletín repleto de dólares, 100 cartones de cerveza y un torete para festejar el acontecimiento. De verdad se portó muy bien con nosotros, incluso nos daba pitazos y nunca estuvimos en peligro de que nos agarraran, incluso algunas veces pisteábamos en la cantina La Palma, en San Blas, que se encontraba frente a la partida de la Judicial y “nadie nos miraba”, eso sí, Miguel Ángel pagaba la cuenta de todos los parroquianos que estaban adentro y pagaba las canciones que nos tocaba la banda La Rielera, pero nadie podía salir hasta que nos íbamos.

¿QUÉ PASÓ CON EL RESTO DE LA BANDA DE MIGUEL ÁNGEL BELTRÁN?

Cuando lo detuvieron en Guadalajara seguimos trabajando bajo sus órdenes, pero cuando lo mataron en Almoloya, la banda se desintegró. Cada quien agarró por su lado, al parecer ya todos murieron, solamente quedábamos Rogelio y yo, pero él, hace unos 3 o 4 años murió calcinado al chocar su camioneta con un tráiler a la salida de San Blas.

¿TE HAN INVITADO A PARTICIPAR EN OTROS GRUPOS?

Sí. Me invitaron a participar en un jale en Tetamboca, pero no acepté. Después me di cuenta por medio de los periódicos de la matanza de ministeriales que hicieron y desaparecieron a todos los que participaron.

Por último, el entrevistado dice que a él le hubiera gustado tener otro estilo de vida pero le tocó bailar con la más fea. Ha sobrevivido gracias a Dios porque la muerte jamás lo besó, como a otros de sus compañeros que murieron a tiros o como el último de los sobrevivientes de la banda, que murió calcinado en un accidente automovilístico a la salida de San Blas, al chocar contra un tráiler que iba rumbo a El Fuerte.

No pasó mucho tiempo antes de que este personaje descubriera que en este negocio, si no matas, te mueres. Recalca que siempre estuvo protegido por la virgencita de Guadalupe y Jesús Malverde, a quienes construyó una capilla en su casa. “Y como recuerdo de mis actividades, sólo guardo mi pistola 9 milímetros Smith & Wesson, con 14 tiros debajo de mi almohada, por si se ofrece, porque sólo la usaré para defender a mi familia y a mi persona”.

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