Las heridas del Ejército y la Marina, "no te detienes a mirar con qué te están disparando, es absurdo y te puede costar la vida"

“Si te tiran una piedra, hay que responder con una piedra, si te disparan una 22, tienes que replicar con una 22; si te avientan una granada, sólo entonces puedes responder con una granada”.

Hace más de diez años que los militares salieron de los cuarteles a cumplir una tarea que no les corresponde...

François Mitterrand, último estadista del siglo XX, solía decir que “lo que se mueve, inquieta”.

En esa reflexión podríamos ubicar la ausencia de un marco jurídico que establezca reglas claras sobre el papel de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado. El Congreso está en deuda con el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea.

Hace más de diez años que los militares salieron de los cuarteles a cumplir una tarea que no les corresponde: perseguir capos y combatir el tráfico de enervantes en el país.

Lo hicieron sin paraguas jurídico alguno. “Legislación es lo que ha faltado. Eso nos ayuda mucho. Somos muy de reglas”, nos dijo un oficial de las Fuerzas Armadas.

En el sexenio pasado se hizo el intento de legislar la Ley de Seguridad Nacional para darles ese paraguas jurídico que requieren. En 2006, cuando la guerra al narco comenzó, bastó la orden del entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón.

Diez años han pasado. No hay ganador. Lo que sí hay es sangre derramada por la violencia y decenas de miles de familias mexicanas —muchas de esas víctimas llamadas eufemísticamente “daños colaterales”—enlutadas. Pero también 460 militares muertos.

Ya lo dijo el general secretario Salvador Cienfuegos: las Fuerzas Armadas están “desgastadas”. No sólo eso.

Están lastimadas, dolidas por las críticas internas y externas —justas algunas, otras no— en materia de derechos humanos.

Los militares piden a gritos una ley que les indique claramente “qué se puede hacer y qué no”.

Por ahora se sienten en desventaja. La fuente de las Fuerzas Armadas nos puso, como ejemplo, la obligatoriedad que les imponen de mantener el principio de proporcionalidad.

“Si te tiran una piedra, hay que responder con una piedra, si te disparan una 22, tienes que replicar con una 22; si te avientan una granada, sólo entonces puedes responder con una granada”.

Una disposición que les parece absurda. “En un tiroteo reaccionas en un segundo. No te detienes a mirar con qué te están disparando. Te puede costar la vida”, ilustró la fuente.

Soldados y marinos salieron al campo de batalla porque la Policía Federal no se da abasto; los estatales y los municipales no le entran cuando saben que es crimen organizado. “Tenemos que entrarle, no hay de otra”, nos dijo

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