La barbarie de 'Los Zetas' para apoderarse del noreste de México

Una investigación saca a la luz los expedientes que revelan que desde una lógica militar, el grupo criminal que comandó Heriberto Lazcano, 'El Lazca'.

Colonizó los cruces fronterizos matando a inocentes y con la protección de empresarios y políticos, En la guerra por el noreste de México, el cartel de 'Los Zetas' secuestró la región utilizando a las personas, empresas y a las instituciones como piezas de ajedrez. En su intento por ganarle territorio al cartel del Golfo, desapareció y asesinó a cientos de migrantes y habitantes de Tamaulipas y Coahuila.

La estrategia de 'Los Zetas' para obtener el control de los pasos fronterizos hacia Estados Unidos provocó una cadena de horror que duró años, pero fue posible gracias a la impunidad y la protección que les brindaron empresarios mexicanos, según una investigación titulada En el desamparo: Los Zetas, el Estado, la sociedad y las víctimas de San Fernando, Tamaulipas, y Allende, Coahuila.


El informe expone que el grupo criminal, que fue liderado por Heriberto Lazcano Lazcano 'Lazca' (abatido), Miguel Treviño Morales 'Z-40' (detenido) y Omar Treviño Morales 'Z-42' (detenido), inició con la mimetización con familias notables en una región rica en gas y petróleo, gobernada por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI). Posteriormente, hicieron negocios legales e ilegales, adquirieron poder y desde su lógica militar cambiaron la mecánica de las organizaciones criminales de forma despiadada y sangrienta.

“'Los Zetas' impusieron el modelo de Alejandro Magno cuando conquistó el imperio persa”, asegura en una declaración el detenido Mario Alfonso Cuéllar Salazar, 'El Poncho', citada en un anexo del documento que coordinó el analista Sergio Aguayo Quezada.

El reporte describe que las autoridades de todos los niveles del gobierno siempre supieron lo que en esa zona se gestaba, pero no actuaron. El resultado de esa inacción –apunta la investigación- fueron las masacres en San Fernando, Tamaulipas, y Allende en Coahuila, cuyo número de víctimas sigue sin ser resuelto, pero actualmente se cuentan por cientos.

En la actualidad, el exgobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, es perseguido por la justicia de Estados Unidos por varios crimienes, entre ellos lavado de dinero. En tanto, el exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, fue acusado por varios testigos protegidos en EEUU de colaborar con el cartel 'Los Zetas'.

“En 2010 y 2011, ' Los Zetas' tenían a su servicio a los 36 policías de San Fernando y a los 20 de Allende.Sin embargo, los agentes se involucraron de diferente manera con los criminales. Algunos se hicieron entusiastas cómplices; otros pusieron distancia sin confrontar ni combatir a los delincuentes”, asevera el documento.

La masacre de los 72 inmigrantes

Los expedientes que ahora ven la luz detallan las irregularidades, opacidad y la falta de acciones para que esos crímenes fueran investigados. Incluso se describe como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) no obligó al estado mexicano a brindar justica.

En el caso de San Fernando ocurrido en 2010, la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía federal) incineró los cuerpos de las víctimas migrantes y no dio a los familiares los expedientes ni la documentación de la identificación.

“La masacre de 72 personas migrantes en San Fernando, Tamaulipas, en agosto de 2010, es parte de una serie de actos cometidos por 'los Zetas' para reclutar forzadamente a personas migrantes, buscando que se integren a la organización y para torturar y asesinar a quienes no aceptan trabajar con ellos. Es también parte de una política de control del territorio mediante la intimidación de sus enemigos al cometer asesinatos masivos”, detalla el informe.

Otra hipótesis de la investigación plantea que que 'Los Zetas' mataron a los 72 extranjeros para que desviaran las rutas de los migrantes que intentan llegar a Estados Unidos y así afectar los negocios de trata de personas del cartel del Golfo. 

La guerra contra los Garza

En los hechos en Allende ocurridos en 2011, los líderes de 'Los Zetas' creyeron que estaban siendo traicionados e iniciaron una ‘cacería’ contra decenas de familias, en especial quienes se apellidarán Garza.

“Recibí órdenes por parte del 'Comandante Tintín' y éste a su vez me dijo que a él la orden se la había dado 'El Pala', de que fuéramos a checar todos los domicilios de la familia Garza. Había que vigilarlos porque los iban a levantar a todos para matarlos”, refiere la declaración de José Alfredo Jiménez Aguilar, ‘El Pájaro’, obtenida el 13 de junio de 2014.

Se calcula que 300 personas desaparecieron. En aquel municipio de Coahuila la policía local estaba al servicio del grupo criminal y nadie impidió que se llevara a cabo. Todos los elementos fueron encuartelados mientras cientos de sicarios tomaron aquel poblado. La impunidad fue tal que pasaron meses para que se diera a conocer lo ocurrido en Allende.

Según las declaraciones de los detenidos, las personas que fueron secuestradas fueron asesinadas con un tiro en la cabeza y sus restos fueron incinerados. Luego vino el silencio y la venganza contra aquellos que denunciaban.

“'Los Zetas' continuaron estremeciendo a la población y, en especial, a aquellos vinculados al apellido Garza. El 2 de enero de 2012, policías municipales de Allende secuestraron a ‘D1’, la primera persona que denunció legalmente la desaparición de sus familiares. Las autoridades sometieron a la persona y la subieron a la patrulla, según narraron testigos. La persona continúa desaparecida”.

La investigación también recomienda al estado mexicano permitir una entidad de investigación internacional con sede en México para dar justicia a estos casos.

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