Ex Director de SP de Iguala fue acusado de plagio y secuestro antes del levanton de los 43

La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa no es la primera acusación contra Felipe Flores, quien fuera jefe de policía del municipio de Iguala durante la presidencia de José Luis Abarca.

En el año 2013, Nicolás Mendoza Villa, miembro del Frente de Unidad Popular de Guerrero, logró escapar de un intento de “levantón” ordenado por Abarca contra él y 7 personas más, mismo que fue realizado el 30 de mayo de ese año por parte de Flores.

Mendoza Villa denunció los hechos, en los que murió el líder del FUP, Arturo Hernández Cardona, el 25 de junio de 2013, 22 días después de escapar del secuestro, y ampliaría sus declaraciones contra Flores y Abarca en 2014 ante el agente Miguel Ángel Cuevas Aparicio, de la Dirección General de Averiguaciones Previas de la PGJ de Guerrero.

En esas declaraciones, mencionó que en una discusión entre Abarca y los miembros del FUP, tras negarse a firmar acuerdos de desarrollo social, amenazó a los miembros de la organización, asegurando “tengo gente que me hace mis trabajos”, mientras que un sujeto armado que lo acompañaba dijo “mándalo a la chingada, de todas maneras se lo va a llevar la chingada”, apenas un día antes de que fueran secuestrados y torturados.

Aclaró que fueron trasladados a un terreno despoblado, donde aparecieron tanto Felipe Flores como José Luis Abarca, quienes ordenaron su tortura con un látigo de alambre y unas tablas.

Posteriormente, Abarca ordenaría que levantaran a Arturo Hernández Cardona, y tras decirle “que tanto estas chingando con el abono y te dabas el gusto de pintar mi ayuntamiento. Ahora yo me voy a dar el gusto de matarte”, Abarca pondría un arma larga en su mejilla y disparó.

En el lugar fueron asesinados Hernández Cardona y dos personas más, quienes fueron arrojados a una fosa descubierta, que se llenó con el agua de lluvia.

Nicolás Mendoza y otras 3 personas lograrían escapar la mañana siguiente.

En otras acusaciones contra el exjefe de policía de Abarca, se dijo que él y la corporación eran responsables de realizar varios secuestros, tras lo cual los entregaba al grupo criminal Guerreros Unidos, quienes realizaban las negociaciones de rescate.

Pese a las numerosas acusaciones, ni el gobierno de Guerrero ni el federal hicieron algo para cambiar la situación hasta que sucedió el caso de los normalistas.

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