Así es como Pablo Escobar logró esconder 1,500 millones durante años

La de Pablo Escobar es una historia de violencia, terrorismo y corrupción. Pero sobre todo es el relato de un personaje que marcó un antes y un después en la sociedad colombiana. Se estima que unas cincuenta mil personas murieron a manos del que para algunos es el criminal más sanguinario del siglo 20.

Se han explicado numerosas versiones de sus excentricidades. Y es que el Robin Hood "paisa" guardaba unas costumbres un tanto peculiares. Se hacía traer las flores frescas a diario desde Bogotá en avión privado hasta el edificio Mónaco, donde tenía un apartamento de 1700 metros cuadrados.

Es conocido que el que fue considerado el rey de los excesos llegó a tener incluso un zoológico en su hacienda de Nápoles. Era allí donde según se documenta, se celebraban fiestas desenfrenadas que culminaban en orgías en las que solían participar mujeres menores de edad.

De otro calibre eran los eventos temáticos organizados por su esposa Tata, que con tan solo quince años contrajo matrimonio con Escobar, que entonces tenía veinticinco. Antes de las celebraciones la anfitriona enviaba a casa de cada uno de sus invitados sastres y modistas única y exclusivamente para que les confeccionara sus disfraces.


La jet set internacional, el poder local y el establishment habían estado en aquella casa y participaban en los festejos. Nombres como el de Gabriel García Marquez, Roberto Gómez Bolaños o Diego Armando Maradona habían pisado la finca.

Entre tanta pantomima, Escobar sorteaba entre sus invitados valiosas obras de arte que había pagado a tocateja. Dalí, Picasso, Velázquez, Miró o Botero eran artistas del agrado del narcotraficante colombiano. Precisamente su compatriota Botero le dedicó una pintura en la que se recrea su muerte.

La verdadera fortuna de Pablo Escobar no estaba en los edificios ni en sus propiedades. La verdadera fortuna estaba sus obras de arte. Se estima que la familia de "El Patrón" tendría en su posesión más de 3,500 obras de gran valor según una fuente cercana a Escobar ha confirmado a VICE. El paradero de dichas obras, según nos comentan, podría ser Argentina, lugar donde se exilió su viuda con sus hijos tras solicitar un cambio de nombre: "Es sabido que se reúnen con millonarios y que las piezas están en el mercado negro". La misma fuente asegura que Escobar tenía al menos 1,500 millones de dólares en obras de arte.

Durante la persecución del capataz del cártel de Medellín se sabe que la cuadrilla de "Los Pepes" se hizo con algunos de los cuadros del capo. Sin embargo Escobar tenía prevista esta pérdida, por lo que repartió su fortuna cual en varios escondites para que los suyos pudieran recuperar su herencia.


El arte y el narcotráfico son temas que tradicionalmente han ido de la mano. También Joaquín Guzmán, alias "El Chapo", tenía su propia colección de arte. El blanqueo de dinero era mucho más sencillo cuando se hacía a través de la compra de obras de arte.

Mientras que el patrimonio en fincas se va devaluando por el paso del tiempo la inversión en arte es una apuesta segura por una revalorización al alza. El carácter especulativo de la compra de arte es también un activo refugio para algunos bancos, que resguardan así las inversiones de sus clientes.

Aunque los artistas intentan huir de esa mala praxis es inevitable que los que tienen fortuna en negro quieran blanquearla adquiriendo colecciones muy vendibles. El mismo Botero quiso desvincularse de Pablo Escobar condenando sus hechos y desmintiendo cualquier relación con él.

¿POR QUÉ BOTERO PINTÓ A PABLO ESCOBAR?

Ante la controvertida pregunta llamamos a Andrea Wild Botero, que además de ser la nieta del famoso artista Fernando Botero es un referente en historia del arte a nivel internacional y conoce a la perfección la historia que hay detrás de esta colección. Ella nos explica desde su conocimiento por qué Fernando Botero quiso plasmar la muerte de Pablo Escobar.

"En su obra en general mi abuelo siempre ha pintado por temas. No son temas que tienen alguna estrategia detrás. Son temas que simplemente le llaman mucho la atención, como los toros o el circo", explica Andrea. En el caso de la colección donde aparece Pablo Escobar, Botero está pintando la Latinoamérica cotidiana: "es un país muy de su imaginación, muy mágico".

Botero se fue a vivir a Europa durante varios años y regresó en el 84, ya mayor. Eso explicaría la peculiar visión de un país que él recreaba en su mente. "A mediados de los 80 todo lo que hacía Pablo Escobar se comentaba por la calle", asegura Wild. "Botero tuvo la urgencia de darle luz a este tema sin la pretensión ni de criticar ni ensalzar su figura, simplemente quería reflejar algo que todos los colombianos estaban comentando".

La violencia en Colombia fue un tema abordado por el artista a finales de los 90. Fue entonces cuando pintó muchos retratos de los jefes de la guerrilla. Juan Carlos Botero (tío de la entrevistada) escribió La obra de Fernando Botero donde se detallan más peculiaridades de la serie narrativa.

Cuando le pregunto a Andrea sobre por qué tenía Escobar tantas obras de su abuelo me contesta lo siguiente:

"Teniendo tanta plata supongo que necesitaba invertirla en alguna parte. Escobar tenía lo que llamamos caletas escondidas por todas partes. Agarraba fajos y fajos de billetes y los enterraba por sus fincas, debajo de las baldosas y por todas partes. A veces descubrían que las ratas se habían comido literalmente millones de dólares. Si compraban obras de arte era para tener a salvo su dinero. La gente que como Pablo Escobar se volvió tan rica de pronto (se decía que incluso podía pagar la deuda externa del país), compraba esculturas y pinturas para que su plata no desapareciera de pronto".

Según nos explica la nieta del artista, su abuelo y Escobar nunca se habían visto en persona y al artista le desagradaba que el narcotraficante tuviera sus obras de arte. "No creo que Escobar, siendo un hombre de campo como lo que era haya dedicado más de cinco minutos a pensar qué obra de arte tenía que comprar. Compraba sencillamente por nombre", explica Andrea Wild Botero.

LAS OBRAS A SUBASTA

La fortuna de Escobar le hizo entrar en la lista Forbes: se estima que el capo contaba con 3,000 millones de dólares. Después de su muerte la familia disfrutó de parte de esa fortuna y dispuso del tiempo suficiente para lavar todo ese dinero.

Victoria Eugenia Henao (la mujer de Escobar, popularmente conocida como La Tata), de pronto se había convertido en una decoradora influyente y en una gran experta en arte que ganaba cinco mil dólares mensuales. El blanqueo de dinero proveniente de las obras de arte se había transformado en su principal negocio. En el año 2000 se confirmó que la Tata tenía aún 500 millones de dólares para lavar y la justicia Argentina la envió a prisión acusada de blanqueo de capital. Estuvo casi dos años encerrada.

Años más tarde, durante 2013 Colombia subastó joyas, objetos personales y varias obras de arte de los magnates del narcotráfico. Entre los objetos figuraban relojes de oro con incrustaciones de diamantes del traspasado jefe de las FARC, Raúl Reyes, y de Pablo Escobar. Las obras de arte pertenecían mayoritariamente a Justo Pastor Perafán y a Victor Patiño Fómeque, ex jefes del cártel narcotraficante de Cali.

De repente todas las pertenencias de Pablo Emilio Escobar fueron convertidas en reliquias. Incluso la Harley Davidson del que había sido su lugarteniente costaba ahora miles y miles de dólares. En el edificio Mónaco había de todo: desde un violín Stradivarius que fue autentificado por un tasador hasta más de 80 obras de arte originales.

Veintitrés años después de la muerte de Pablo Escobar hay quienes reclaman justicia a sus hijos. Les piden que vendan todas las obras de arte que tienen en su posesión para indemnizar a las víctimas del cártel de Medellín, unas obras de arte que se han pintado con sangre, que han causado la muerte de muchísimas personas y sobre las que poco se ha hablado y menos aún se ha investigado.

Existe el rumor en Colombia de que el dinero de Pablo Escobar está aún enterrado. Los aldeanos de Magdalena y Antioquía todavía fantasean con encontrar una fortuna de Pablo. Y siento decirles una cosa; dejen de buscar: todo el dinero que queda del capo está depositada en arte.

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