Alfredio Guzmán "el más cabrón de los hijos de El Chapo"

Alfredito es el más cabrón, el más duro a la hora de hacer cumplir las reglas. A él no le gusta que la gente le quede mal". 

Así definía Ovidio Guzmán López, en una entrevista supuestamente concedida a un medio argentino, a su hermano, liberado este domingo tras ser secuestrado la madrugada del pasado lunes junto a cinco hombres más en un lujoso restaurante de Puerto Vallarta, La Leche, donde celebraba la despedida de soltera de su prima Esmeralda. 

Sin que nadie lo intuyera, la despedida acabó siendo múltiple. Una definición más cercana en el tiempo la ofreció el actor, director y reportero social en sus tiempos de asueto, el norteamericano Sean Penn: "No es hasta que abordamos una de las dos avionetas que me doy cuenta de que nuestro conductor había sido el hijo de 29 años de El Chapo, Alfredo Guzmán. Se sienta a mi lado habiendo sido designado como uno de nuestros escoltas para ver a su padre. 

Es un tipo bien parecido, delgado y bien vestido, con un reloj de pulsera que podría tener más valor que todo el dinero que albergan los bancos centrales de la mayoría de naciones", escribió el estadounidense en su ya famoso artículo de la revista Rolling Stones, "El Chapo habla".

En aquel texto se detalla también que los militares de un control de carretera dejaron pasar el coche de los actores y los narcos al bajarse la ventanilla y observar la cara de Alfredo Guzmán. Además, se especifica, Alfredo fue el encargado de hacer con su teléfono móvil la famosa foto en la que Penn y El Chapo se dan la mano. 

Esos son dos de los escasos testimonios directos que hay sobre la vida de un joven de 30 años, del que cada frase debe empezarse con un "supuestamente" porque de su boca no ha salido nada,aparentemente destinado a dirigir junto a su hermano Iván y su hermano Ovidio ese emporio de drogas levantado por su padre y llamado el Cartel de Sinaloa. Alfredo Guzmán Salazar, nacido en Zapopan, estado de Jalisco, el 17 de mayo de 1986, es el cuarto hijo del matrimonio entre Joaquín Guzmán Loera y Alejandrina María Salazar Hernández. "Es un hijo con una relación muy estrecha con su padre, es parte activa de las redes financieras y de la cadena de mando", explica a Crónica Diego Enrique Osorno, escritor y periodista que ha publicado un libro, El Cartel de Sinaloa, fruto de años de investigación sobre este grupo delictivo al que define como "una empresa familiar". 

"Es sin duda uno de los hijos, con Iván Archivaldo, más próximos al Chapo. Ambos son operadores del Cartel y se creen con derecho a herencia lo que ha provocado divisiones dentro del propio grupo", explica también a este medio José Reveles, otro de los periodistas y escritores que más sabe del Chapo y autor entre otros del libro El Chapo: Entrega y Traición.El pequeño de los hijos de Alejandrina Salazar, la primera de las cuatro mujeres oficiales de Guzmán Loera, pasó su infancia bajo los cuidados de su madre y la figura de un padre que de 1993 a comienzos de 2001 estuvo preso hasta que se metió en un carrito de lavandería de un penal y realizó la primera de sus famosas fugas. "Ha ido a ver a su padre a la cárcel", explica Osorne. "Los Guzmán viven a la sombra de su papá que les mandaba dinero. Alejandrina ha sido siempre la mujer más próxima a El Chapo.

Cuando lo detuvieron en 2014 ella figura como su esposa y es la que le va a visitar a la cárcel. El guardaespaldas de Guzmán Loera le llevaba cerca de 18.000 dólares mensuales", explica Reveles. En este punto, el de las mujeres del Chapo, Osorno da un dato importante: "Yo creo, pero necesito verificar esa investigación, que El Chapo sigue casado con Alejandrina, la madre de Alfredo, ya que legalmente nunca se han divorciado".

Esa cercana lejanía familiar ha sido una constante. "El Chapo asume la paternidad como el macho mexicano, aunque no esté presente en la casa él debe proteger a su familia", dice Osorno. ¿Estudió Alfredo? "De todos los que entrevisté de su entorno saqué la idea de que ha sido un niño urbano, no ha crecido en el campo, pero no era tampoco un universitario como Edgar, el hijo que le mataron a balazos en 2008", aclara el escritor que recuerda que la desaparición de Alfredo no es el primer golpe que recibe el poderoso Chapo. 

También por entonces Alfredo recibe su bautizo de narco oficial por la puerta grande: es fichado por la DEA, Agencia Antidrogas de EEUU, tras una larga operación en 2009 con infiltrados en la que se le realizan escuchas telefónicas al entonces principiante criminal que determinan que el joven y su madre forman parte de la organización delictiva y se les imputan diversos cargos por tráfico de drogas. 

Alfredo, según el expediente judicial, usaba Boeing 747 de carga, avionetas, submarinos, lanchas, trenes y autobuses para introducir toneladas de cocaína en EEUU.Tres años después, cuando el sexenio del presidente Felipe Calderón tocaba a su fin, en plena batalla sangrienta al narco que dejaba miles de cadáveres olvidados en fosas comunes o colgando en puentes, el nombre de Alfredo vuelve a saltar a los titulares. 

Las fuerzas de seguridad mexicanas aseguran haber detenido al activo hijo del Chapo culpable de perforar EEUU por tierra, mar y aire. De la euforia se pasa en horas al ridículo cuando se comprueba que el detenido no es uno de los chapitos, sino alguien parecido de su entorno.No amilana esa búsqueda al vástago del capo que lejos de mantener un perfil bajo se destapa como una narcocelebrity. 

Él y otros hijos de los líderes del Cartel de Sinaloa, incluido su hermano Iván Archivaldo, comienzan a usar las redes sociales y a mostrar un mundo de lujos y excentricidades como el de una foto en el que se ve un móvil metido en un vaso de plástico con whisky en un bodegón que se podría haber bautizado "Steve Jobs on the rocks". 

"Los hermanos Guzmán tienen fama de ejercer la violencia y de enseñar en sus redes sociales fajos de dólares, mujeres bellas, coches deportivos y sus copas de whisky Buchanan", explica Reveles. 

Hasta esta despedida de soltera de su prima Esmeralda, el rastro de Alfredo se encuentra sólo en su indiscreto Twitter ¿oficial? que permitió a los investigadores localizar a los hijos del hombre más buscado del planeta sin usar turbante. "Los llamados narcojuniors, hijos de los papás dueños del cartel de Sinaloa, narraban sus encuentros de alto nivel, como el que tuvo lugar el 17 de agosto de 2013, en redes sociales", afirma un reportaje de la revista Proceso. 

"Visitando a los Ántrax en Culiacán...", publicaba Alfredo en su entonces cuenta de Twitter, hoy cerrada, junto a una foto en la que se ve a cuatro mariachis posando junto a un altar de la Santa Muerte. Alfredo se muestra también romántico en otra cuenta que siguen más de 300.000 personas sin que nadie pueda certificar que es realmente suya: "Una mujer demasiado hermosa no puede ser propiedad de nadie". 

Quizá toda esa exhibición, algo que los viejos narcos no ven con buenos ojos, le haya costado a Alfredo ser secuestrado por los enemigos del Cartel Jalisco Nueva Generación o por sus socios del Cartel de Sinaloa. Quizá sea sólo la carga de llevar el parece debilitado apellido Guzmán: "Estamos asistiendo al final del reinado del Chapo", aseguraba Osorno antes de la liberación de Alfredito. El último mensaje que dejó en su posible cuenta de Twitter fue el pasado 4 de abril: "No cualquiera te deja un buen recuerdo".

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