BADIRAGUATO la NARCOGUERRA abierta entre "EL GUANO" GUZMAN y los BELTRAN LEYVA

El enfrentamiento criminal en Badiraguato no es intermitente ni soterrado. Abiertamente tropas armadas de dos bandos se despliegan, ocupan territorios, atacan o se defienden. Mientras, los gobiernos federal y estatal son meros espectadores de la guerra entre los grupos de AurelianoGuano Guzmán y de los Beltrán Leyva.

Badiraguato es el epicentro de esa guerra, y se extiende a una parte amplia del triángulo dorado. Ocasionalmente, el Ejército y las policías incursionan en la sierra, recorren algunos caminos, sobrevuelan otras áreas, pero sin ninguna intención de intervenir. En este caso la política de seguridad oficial es no meterse, dejarlos que se maten, y el daño colateral de comunidades desplazadas, atribuirlo a la guerra de familias.

No son necesarios sofisticados sistemas de inteligencia para leer que en esa guerra de Badiraguato el Estado no quiere intervenir, hay demasiados frentes abiertos, el territorio es muy amplio. ¿Qué tan certera es la información del gobierno federal para esa decisión? ¿Cuánto tiempo y con cuánta intensidad dejará seguir la guerra?

Oficialmente se reconoce la presencia de dos grupos antagónicos armados en la sierra de Badiraguato, especialmente en un área que tiene como punto de partida la sindicatura de Huixiopa, pero lo que no se reconoce es que el Estado perdió control de amplios territorios de esa zona en disputa. No es el Estado, sino el narco —según el grupo que controle en ese momento— quien decide sobre el tránsito de personas o la estancia de pobladores. El narco bloquea el acceso y desde hace tiempo no hay libre tránsito, igualmente es el narco quien controla la seguridad o inseguridad de pobladores, según convenga.

Ante el desinterés de la federación, para quien de ningún modo es prioridad lo que sucede en Badiraguato —dejó de serlo desde la reaprehensión del Chapo—, el gobierno estatal queda indefenso para intervenir, en el caso que tuviera el compromiso de salvaguardar la seguridad de los habitantes que son ajenos al enfrentamiento, pero tampoco está interesado.

Al garete queda la población, por eso mejor huir, desplazarse a los lugares que podrían ser seguros, el Estado solo emprenderá un patrullaje mínimo, más para cubrir el requisito que como una verdadera acción policiaca-militar para retomar el control de gobierno.

Es posible también que el conflicto entre el hermano del Chapo y los Beltrán Leyva sea de una magnitud demasiado peligrosa para la intervención de las fuerzas armadas y por eso mejor la contiene en esa zona alejada de los centros urbanos —aunque por supuesto también en las ciudades están presentes los enfrentamientos—.

Con la intensidad que se va presentando la guerra no está cercana una tregua, un arreglo o un dominador entre Guzmán-Beltrán, y solo podría esperarse una de esas tres opciones, porque el Estado no intervendrá.

Margen de error

(Negocios) Mientras la guerra sigue, en Badiraguato y casi en medio país, los negocios del narco no paran y podrían incluso intensificarse porque para mantener el conflicto se necesitan muchos dólares. Culiacán, de acuerdo con la estadística oficial que se publica en este número de Ríodoce, es la ciudad con el más alto número de narcolaboratorios ubicados en el país.

Y no se trata solo del floreciente negocio de drogas sintéticas, sino del impacto a la ciudad misma. Cada vez más violenta, viviendo en el filo. Esa historia del negocio no se cuenta, pero es quizás la que más importa, porque provee los recursos para todo lo demás, la corrupción y la guerra misma.

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